Nacida en Londres, de nacionalidad irlandesa por la sangre que le corre por las venas, Sharon Horgan lleva 20 años haciendo televisión de autora en el Reino Unido, y tal parece que Colombia y el mundo están listos para recibir sus ocurrentes impactos. El camino ha sido progresivo. Partió de la televisión británica, con series como Pulling, que no llegaron a este país, pero llamaron la atención de audiencias y servicios de streaming globales. A cada paso, una audiencia mayor: Prime Video estrenó Catastrophe; Apple TV presentó su sesudo thriller cómico Bad Sisters (con música de PJ Harvey, nada más); y ahora, desde este domingo 20 de septiembre, HBO Max emite semanalmente su nueva comedia Youth, que, para sorpresa de nadie, está buenísima (y también tiene una gran selección musical).

En esta nueva producción de ocho capítulos, Horgan aborda un tema que resonará naturalmente con audiencias maduras, pero ostenta la virtud de no alienar al resto, y ese es parte de su talento. Youth nace muy de su entraña, pues su protagonista, Alex, que ella escribe y ella interpreta (en una serie en la que además es productora ejecutiva), trata de navegar más de cinco décadas en esta Tierra, como mujer divorciada, madre de un hijo confundido y recién graduado del colegio, trabajando para una jefa en el mundo editorial que la ama pero la reta (amiga pero jefa, con tensiones y gozos), y unos padres que ya sienten el paso de los años, física y mentalmente.

Es difícil pensar en que existiría una voz como la de Phoebe Waller-Bridge (creadora del monólogo Fleabag, que CineCo Alternativo proyecta en cines del 25 al 27 de septiembre, y dio pie a una gran serie en Prime Video) sin la de Sharon Horgan pavimentando un camino. Pero claro, Horgan le habla a una generación mayor; y con los años ha pulido un tono y una manera de entregar sus roles que emanan carisma y humor desde las complicaciones de la vida adulta. En charla con Arcadia, le preguntamos a la estrella sobre la liberación y el peso de hacer tantas cosas en la producción. “¡También puedo abrir una botella con los dientes!”, aclara para empezar. Se sabe que, para un artista, tener control creativo es un logro increíble, pero ¿qué tanto cuesta?
“Me parece bien tener el control”, le explica Horgan a Arcadia, “pero soy alguien a quien le encanta colaborar y necesita tener gente alrededor con quien hablar las cosas. Por eso, aunque en cierto modo estoy dirigiendo el proyecto, no podría ni querría hacerlo sola. La televisión genial y el cine realmente bueno, así como muchos proyectos creativos, se benefician de esa mentalidad colectiva. Así que sí, es un trabajo grande y hay mucho por hacer, pero, si cuentas con un buen equipo, todo funciona”.


Y sí que cuenta con ese equipo, detrás de las cámaras y frente a ellas, con un reparto en el que encuentra interlocutores geniales. En este caso, entre otros, Youth suma a la actriz Sharlene Whyte (Sam, amiga y jefa de Alex), a un actor cada vez más conocido por audiencias globales como Rupert Friend (Patrick, amorío intermitente de la protagonista) y al joven Aran Murphy (su hijo Ruarí).
A los tres les preguntamos sobre la experiencia de trabajar con Sharon. Friend subraya que “Sharon es una de mis heroínas, es increíble”, especialmente por algo a lo que él responde mucho: lo “valiente e implacable en su escritura”. Trabajar con ella fue todo lo que esperaba que fuera, explica: “Estuvimos muertos de la risa la mayor parte del tiempo, inventando cosas sobre la marcha, a veces con toda nuestra ropa tirada por el suelo. Es algo muy divertido porque nunca la había conocido antes de esto y luego tenemos que ser esta especie de viejos amigos y nuevos amantes. Es una dinámica interesante de desarrollar con alguien a quien nunca has conocido, rápidamente, pero fue muy orgánica y agradable”.


El joven Aran Murphy, que interpreta a su hijo, Rauri, un joven que siente mareos entre los cambios de la vida, entre la atracción y la pena, el bullying y las redes, destaca por su parte lo increíble que le resultó observar la forma en que trabaja: “Fue extraordinario. Ya conocía su trabajo y lo admiraba, pero su capacidad de hacer tantas cosas tan bien hechas al mismo tiempo, sin fallar, fue muy inspirador”. Además, agradece el rol que escribió. “En el guion encontré una representación matizada y peculiar de un joven de 18 años, y no era aburrida ni unidimensional. Era este tipo de chico complejo, desanimado, que no sabe qué quiere hacer ni quién es. La escritura de Sharon fue tan increíble que todo ya estaba allí para mí”.
Por su parte, Sharlene Whyte explica que “si uno ha sido fan del trabajo de Sharon, si ha visto Motherland, Pulling, Catastrophe, sabe que es hilarante y que la va a pasar bien. Así que, cuando me pidieron audicionar, fue un sueño hecho realidad”. El sueño solo se extendió al llegar al set, pues “compartir el espacio con Sharon, quien es increíblemente talentosa, fue un momento de no creer”. Le preguntamos a Whyte, quien deja un papelazo, sobre la genial dinámica entre ambas en pantalla. “Sharon es mi jefa en el mundo real, y tener que cambiar eso requirió un poco de gimnasia mental: cambiar el chip”, confiesa. “Y encontramos esa dinámica de manera natural a través de mucho juego, ensayos y pequeñas charlas. Así, simplemente caímos en un ritmo muy cómodo”.

Le preguntamos a sus colegas cómo es trabajar con la genia, pero ¿cómo es ser ella y estar metida en ese cerebro tan ágil? “No es divertido allá arriba”, responde Horgan en su tono característico. “Mi cerebro es una especie de lavadora en el último ciclo de centrifugado que nunca desagua, siempre girando, a veces con cosas buenas y a veces con cosas malas, sin tregua”. Conociendo sus diálogos, tiene sentido lo que postula, pero hasta ella reconoce que “salen cosas buenas de esa cabeza”.
Su carrera ya alcanza un nivel considerable de notoriedad. Como actriz ha integrado varias producciones de Hollywood y como realizadora ha llegado a un nivel de control soñado. Pero eso también viene con mayores expectativas. Sobre ese peso externo, Sharon comparte que su trabajo fluye de una manera diferente estos tiempos “porque tengo más confianza en lo que hago y no lo cuestiono todo constantemente. Cuando siento que algo es bueno y tal vez otra persona me lo confirma, confío en que realmente lo es. Pero sí existe una presión por el hecho de haber hecho buenas series que a la gente le gustan, porque eso es lo que esperan. No sé si sea muy “católico” de mi parte (o si esa sea la palabra correcta), pero no me gusta decepcionar a la gente. Por eso me impongo una enorme presión para crear un excelente trabajo”.


Y volvemos a la serie, que toca esa “juventud” que se vive en la sexta década de vida y cómo se asume. Y le preguntamos si sus 56 años de vida le han dejado alguna lección esencial. Horgan le dice a Arcadia que el personaje de su madre en la serie, Maggie, la expresa: “El tiempo pasa muy rápido, pero somos nosotros quienes lo gastamos, así que hay que gastarlo con sabiduría”.
Por ello, concluye: “Realizando esta serie, aprendí que debemos ser muy conscientes del tiempo que tenemos y de cómo lo empleamos. Considero sumamente importante no quedarnos atrapados preocupándonos por las cosas insignificantes. Sé que todos lo hacemos, pero cuando nos descubramos en ello deberíamos intentar dar la vuelta y darnos cuenta de lo afortunados que somos de estar aquí”.
Extended Play: Sam y Patrick
En cuanto a conocer Colombia o algo de su cultura, la única que pasó el test geográfico entre los cuatro talentos con los que habló Arcadia fue Sharlene Whyte, quien respondió “Café, música, comida”. Horgan, Murphy y Friend desearían conocer, y Friend pidió recomendaciones. Aseguró que, cuando llega a un lugar nuevo, evita el lugar turístico, le encanta ir a comer algo local que recomiende un residente y luego busca música en vivo.
A Whyte le confesamos que no es muy frecuente ver en la televisión colombiana a mujeres negras en posición de mando, jefas como Sam, y le preguntamos sobre asumir y preparar ese rol. “Creo que en la televisión británica es más normal ver a una jefa como Sam. Y por eso creo que esta es una oportunidad maravillosa”, profundizó.


“Sam es aspiracional, y me parece bien si ella se vuelve internacional y llega a Colombia y sirve para redefinir la imagen de la mujer negra como alguien que es la jefa y no alguien siempre en un rol servil. Ese es el poder que puede tener la televisión, al contar historias reales, porque yo he arraigado a Sam en la realidad. Existen mujeres así; quiero decir, solo hay tres o cuatro agentes literarias que son negras, pero hay muchas personas negras en el mundo editorial y en posiciones de poder y autoridad. Así que me siento muy orgullosa y honrada”, agrega Whyte. Sin duda, Sam es de las fuerzas indetenibles de esta nueva serie, y los diálogos que sostiene con su amiga y empleada Alex son consistentemente sesudos y divertidos, reveladores de puntos de vista de dos mujeres que navegan distinto pero de cerca sus cincuentas.
Por la calidad de sus interpretaciones, a Rupert Friend se le ha visto en varias películas de Wes Anderson y una gran variedad de géneros. En dramas como At Eternity’s Gate y The Boy in the Striped Pajamas, películas de ciencia ficción, acción y aventura como Jurassic World: Rebirth, y ahora deslumbra aquí, en la comedia, género en el que ha dejado puntos altos con Death to Stalin y la serie High Desert.
Y, como desde afuera asumimos que la comedia es más divertida de hacer, le preguntamos si lo es. “Para ser sincero, aquí está el terrible secreto: todo es divertido de hacer”, sentencia Friend. “Ya sea que te esté comiendo un dinosaurio —alerta de spoiler— o interpretando al idiota hijo de Stalin, es un sueño. Es lo que hacíamos de niños: jugar a hacer creer. A veces me tengo que dar una bofetada a mí mismo y darme cuenta de que me gano la vida haciendo esto, y soy muy, muy afortunado.


Indagamos sobre los gozos y retos de interpretar a su personaje, Patrick, una especie de adulto sin responsabilidades, un cuchacho en pleno, que quizá irá mutando... “Las alegrías de ser Patrick son todas esas cosas a las que uno renuncia cuando crece: estar perpetuamente en un estado infantil, haciendo básicamente lo que uno quiere, sin considerar realmente las responsabilidades de la vida adulta”, admite el actor británico. “En mi vida real soy padre, esposo, hermano e hijo, y me tomo toda esa responsabilidad muy en serio, además de tratar de disfrutarla, por supuesto. Pero lo divertido de Patrick es que no ha hecho nada de eso todavía. Sigue viviendo como si tuviera 27 años, como un hipster moderno en un loft haciendo todas estas cosas, a pesar de estar en sus 40. Así que es casi como tener la oportunidad de imaginar cómo podría ser eso. Obviamente hay partes de esa vida que son súper divertidas, pero como la serie explora eventualmente, uno tiene que cambiar, desarrollarse y madurar. Quedarse en la especie “hombre-niño” es bastante triste, al abrazar las alegrías de llegar a esta o aquella década”, recalca Friend.

¿Le ha dejado una lección el paso del tiempo? “Es fácil de decir, pero hay un viejo dicho: Esto también pasará. Si todo va muy bien, no será así para siempre; si no va tan bien, tampoco será el caso para siempre”, responde Rupert.
¿Extrañan algo de sus años de juventud? Sharlene Whyte solo extraña una cosa, no despertarse con dolor de rodillas. “Como dicen, la juventud se malgasta en los jóvenes. A mí, simplemente, me encanta vivir mi sexta década”, subraya. Friend tampoco piensa de manera retroactiva. “Los 20 fueron divertidos”, asevera, “pero esto es increíble”.
