Ya aterrizaron en Disney + los primeros 5 episodios de Furia, un thriller policial que reinterpreta la tradicional dinámica entre detective y criminal para explorar los dilemas que atraviesan a sus protagonistas. Y estos dilemas tienen todo que ver con la humanidad y como trata a sus mujeres.

De la creadora y productora ejecutiva Elizabeth Meriwether, la serie de ocho episodios en total sigue a la agente del FBI Alice Black (Emmy Rossum) en la búsqueda de Catherine (Lola Petticrew), una asesina en serie que sin duda tiene un raye en la cabeza, pero esto no la hace ni menos calculadora ni menos mortífera. Además, sus razones tiene. Hay que ponerse en esos zapatos.
Así, desde lados diferentes en muchos aspectos, pero no en todos, detective y asesina siguen sus propios caminos hacia la justicia, y a medida que sus vidas se entrelazan, la línea entre el bien y el mal comienza a desdibujarse.



Se puede destacar varios aspectos en esta nueva producción. En principio, la dinámica entre Rossum y Petticrew, de gato y ratón, sí, pero que construye también una relación marcada por la tensión. Sus personajes, Alice y Catherine, son dos mujeres con formas opuestas de entender la justicia. Más que un enfrentamiento entre una agente del FBI y una asesina, la serie desarrolla un vínculo atravesado por distintas experiencias de violencia, poder y reparación. La dinámica entre ambas impulsa el desarrollo dramático de la serie y transforma la investigación en un enfrentamiento personal y moral.
Además, si bien la investigación policial está en el centro de la premisa, Furia opta por reflejar a las motivaciones, contradicciones y decisiones de sus protagonistas. La búsqueda de Catherine se convierte en el punto de partida de una historia que explora las tensiones entre justicia, venganza y poder, pero esto sucede mientras que una red de intereses ocultos amplía el alcance del conflicto. Y eso, tristemente, es demasiado realista, y por eso impacta e intriga de la manera en la que lo hace.


Además de Rossum, a quien muchos conocimos en la versión estadounidense y muy buena de Shameless (en dicha serie también despuntó Jeremy Allen White, de The Bear), el reparto trae grandes sorpresas, que no demoran en hacerse enganches poderosos para el televidente. A través de personajes como Nora (Quincy Tyler Bernstine), supervisora de la unidad de delitos sexuales, Furia aborda distintas perspectivas sobre las consecuencias del abuso y las dificultades del sistema judicial para responder a estas situaciones. La serie aborda temas como la violencia de género, la impunidad y la revictimización desde las experiencias de sus protagonistas. Por su parte, Scoot McNairy (el detective Danny Kelly) siempre suma ingenio, gracia y franqueza.


Así pues, la serie combina elementos del thriller policial (incluyendo tensión, revelaciones y una investigación que avanza episodio a episodio) con un desarrollo centrado en la complejidad de sus personajes. Porque a medida que la búsqueda de Alice se cruza con el camino de Catherine, la producción de ocho capítulos plantea interrogantes sobre los límites entre la justicia institucional y la justicia por mano propia. Con una narrativa que dosifica la información y mantiene la tensión, la historia explora las zonas grises entre el bien y el mal sin caer en lo previsible. Y es eso, se sabe bien, lo que lo mantiene a uno ahí...
