Venezuela

Así fue la reacción de los mercados tras la captura de Nicolás Maduro. ¿Qué le espera a Colombia? “Oportunidad latente”

Aunque todavía persiste la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela, la etapa de transición y las implicaciones geopolíticas de la decisión de Estados Unidos, la perspectiva económica se mira con optimismo.

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6 de enero de 2026, 5:41 a. m.
El arranque de 2026 sorprendió a los inversionistas con un nuevo escenario geopolítico por la captura de Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Donald Trump.
El arranque de 2026 sorprendió a los inversionistas con un nuevo escenario geopolítico por la captura de Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Donald Trump. Foto: Getty Images, AP, Adobe Stock

Los mercados internacionales fueron un buen termómetro para determinar cómo habían recibido los agentes económicos la captura de Nicolás Maduro, el dictador venezolano acusado de narcotráfico, por parte de las autoridades de Estados Unidos, en una operación que se desarrolló en la madrugada del pasado sábado 3 de enero.

Mientras los mercados bursátiles europeos terminaron al alza el lunes, poco afectados por las tensiones geopolíticas provocadas por la operación militar estadounidense en Venezuela, que impulsó los valores de la defensa, la Bolsa de Nueva York abrió al alza el lunes, impulsada por las grandes compañías petroleras luego de que la Casa Blanca las instó a explotar las enormes reservas de crudo de Venezuela y a invertir en el desarrollo y recuperación de la infraestructura petrolera, según un informe de AFP.

Boceto de Nicolás Maduro y su esposa en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York.
Boceto de Nicolás Maduro y su esposa en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Foto: Tomado de internet

De hecho, subieron las cotizaciones de algunas petroleras estadounidenses en la apertura: Chevron ganaba 4,45 % a 162,83 dólares por acción, Exxon Mobil sumaba 1,73 % a 124,77 dólares y ConocoPhillips avanzaba 4,15 % a 100,71 dólares.

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En ese contexto, los actores económicos han visto con optimismo y expectativa lo que pueda venir en materia económica para el vecino país, en un periodo de transición, mientras se restablece la situación política. Sin embargo, también han advertido los cambios a nivel geopolítico.

“La primera sesión ‘oficial’ de 2026 sorprende a los inversionistas con un nuevo escenario geopolítico, en el que Estados Unidos demuestra que está dispuesto a romper con los paradigmas del orden internacional en búsqueda de sus intereses. El arresto de Nicolás Maduro y la insistencia de Donald Trump de que su país tomará el control de Venezuela, aunque a través de un gobierno local, obligan a replantearse si los inversionistas podrán seguir ignorando los riesgos geopolíticos, tal como lo hicieron en 2025. Por ahora, los mercados demuestran que esa tendencia continúa”, advierte un análisis del Diario Financiero de Chile.

Sendos informes de Barclays y Morgan Stanley anticipan que la captura de Maduro en materia económica abre una oportunidad para recuperar la industria petrolera en ese país —que cuenta con las mayores reservas en el mundo—, al tiempo que también puede mejorar el escenario para la reestructuración de la deuda.

La gran apuesta del presidente Trump es recuperar la producción e infraestructura petrolera de Venezuela, el país que tiene las mayores reservas en el mundo.
La gran apuesta del presidente Trump es recuperar la producción e infraestructura petrolera de Venezuela, el país que tiene las mayores reservas en el mundo.

Sin embargo, advierten riesgos operativos y reiteran las preocupaciones geopolíticas, al tiempo que señalan que tanto Venezuela como PDVSA acumulan bonos en mora por más de 56.000 millones de dólares desde 2017 y las reclamaciones totales podrían acercarse al triple de ese valor.

Un análisis de Bloomberg cita a Ben Cleary, socio y director de la gestora Tribeca Investment Partners, de 4.000 millones de dólares, que obtuvo grandes rendimientos el año pasado, en parte apostando por metales preciosos y empresas mineras. Dijo que estaría dispuesto a sumar activos venezolanos por hasta el 10 % del capital de su fondo si el programa planteado por Trump tiene éxito y el país se vuelve propicio para la inversión extranjera.

“Las oportunidades van desde comprar participaciones en empresas que cotizan en bolsa y que se beneficiarían de un aumento en la producción de recursos, hasta otorgar crédito privado a firmas locales, dijo. Los fondos de bonos ya se han beneficiado de un repunte en los precios de la deuda venezolana, después de que Trump intensificara la presión sobre el país en los últimos meses”, señala Bloomberg.

Para la firma Janus Henderson Investors, si bien este acontecimiento —la captura de Maduro por parte de Estados Unidos— tiene un peso simbólico, es probable que su impacto inmediato en los mercados mundiales sea modesto: “Lo más relevante puede estar en lo que significa a largo plazo, como parte de un motor macroeconómico más amplio de reajuste geopolítico”.

Afirma el análisis que el desafortunado impacto de las dificultades económicas y políticas que ha enfrentado Venezuela durante las últimas dos décadas, sumado a las sanciones, ha provocado que muchas empresas de mercados desarrollados hayan abandonado por completo el mercado.

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A corto plazo, los bonos venezolanos podrían recibir un apoyo inicial, ya que los mercados descuentan la posibilidad de una normalización política. Foto: Adobe Stock

Y añade: “A corto plazo, los bonos venezolanos podrían recibir un apoyo inicial, ya que los mercados descuentan la posibilidad de una normalización política (suponiendo que el país evite el caos; los primeros indicios apuntan a que Estados Unidos podría estar dispuesto a colaborar de forma pragmática con las autoridades venezolanas actuales tras los retos a los que se ha enfrentado en Irak y Afganistán)”.

A su vez, frente a los mercados petroleros, Janus Henderson Investors asegura que también podrían reaccionar, aunque no necesariamente en la dirección que cabría esperar: “Si bien la incertidumbre geopolítica suele impulsar los precios al alza, un eventual aumento de la oferta venezolana ejercería una presión a la baja sobre los precios del crudo, una vez que se estabilicen las rutas de transporte y se aclaren las vías de las sanciones”.

El capítulo Colombia

César Pabón, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, considera que la captura de Nicolás Maduro constituye un hecho político de gran trascendencia, con múltiples implicaciones para América Latina y, en particular, para Colombia, especialmente en el contexto de su ciclo electoral: “Aunque persisten numerosas preguntas sobre el rumbo que tomará el país vecino, es razonable anticipar que su impacto económico sobre Colombia, al menos en el corto plazo, será limitado”.

Según Pabón, en primer lugar, predomina la incertidumbre, pues aún no existe claridad institucional ni económica sobre el futuro de Venezuela, “y los mercados parecen no haber reaccionado de manera significativa, en parte porque se trataba de un evento largamente anticipado. Más importante aún, resulta difícil prever cambios económicos inmediatos en un entorno de transición política compleja y fragmentada”.

Para él, el punto central es otro: Venezuela dejó de ser un socio estratégico para Colombia hace varios años. A pesar de compartir más de 2.000 kilómetros de frontera, hoy no figura siquiera entre los diez principales socios comerciales del país. Esta realidad es consecuencia directa del prolongado deterioro de las relaciones políticas y diplomáticas entre ambos gobiernos.

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Venezuela, por su parte, podría volver a desempeñar un papel relevante como proveedor de bienes manufacturados y recursos energéticos. Foto: tongpatong - stock.adobe.com

“En 2008, el comercio bilateral alcanzó cerca de 8.000 millones de dólares. Hoy, esa cifra no supera los 1.000 millones anuales. Las tensiones diplomáticas surgidas a partir de ese año provocaron una fuerte contracción del intercambio en 2009 y 2010. Aunque se observó una recuperación parcial entre 2011 y 2012, la posterior crisis económica venezolana y el cierre de la frontera en 2015 tuvieron un impacto severo. En 2019, el comercio bilateral cayó a apenas 241 millones de dólares, un nivel 30 veces inferior al registrado en 2008”, explica.

En materia de inversión, Pabón afirma que las políticas de control cambiario, junto con los procesos de expropiación y nacionalización de empresas privadas en Venezuela, provocaron una liquidación significativa de las inversiones colombianas entre 2003 y 2008. Posteriormente, se observó una recuperación temporal en 2009 y 2010, impulsada por el auge petrolero, pero en los años siguientes los flujos se mantuvieron en niveles bajos o incluso negativos.

Cesar Pabón
Según César Pabón, director de Estudios Económicos de Corficolombiana, la situación de Venezuela hoy no representa un riesgo ni un impacto económico inmediato para Colombia, "pero sí una oportunidad latente". Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO / SEMANA

Aun así, el panorama de mediano plazo ofrece razones para el optimismo. Colombia y Venezuela no solo comparten una extensa frontera, sino también vínculos culturales y sociales profundamente arraigados. Esto abre la posibilidad de reconstruir una relación estratégica basada en la complementariedad económica. Mientras Colombia exporta bienes industriales y químicos —distintos al petróleo—, una normalización de la relación permitiría no solo expandir nuestras exportaciones, sino también diversificarlas. Además, la economía venezolana requerirá un proceso profundo de reconstrucción: la prolongada ausencia de inversión ha dejado una base productiva obsoleta, con maquinaria e infraestructura rezagadas, una brecha que podría ser atendida no solo con bienes colombianos, sino también con capital humano y servicios. En este contexto, las regiones fronterizas, como Norte de Santander y su área metropolitana de Cúcuta, podrían adquirir una relevancia estratégica, al punto de convertirse en polos de desarrollo nacionales”, dice Pabón.

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En su análisis señala que Venezuela, por su parte, podría volver a desempeñar un papel relevante como proveedor de bienes manufacturados y recursos energéticos.

“No obstante, este proceso exigirá mucho más que un cambio político. Requerirá estabilidad institucional, reglas claras y una agenda económica de largo plazo que permita restablecer la confianza. Asimismo, será indispensable contar con un sistema de pagos confiable entre ambos países, hoy limitado por las sanciones económicas impuestas a Venezuela. Aprovechar los beneficios del comercio bilateral implica garantizar el pago efectivo de las mercancías, evitar la acumulación de deudas heredadas y, sobre todo, recuperar la confianza del sector empresarial”, añade Pabón.

En síntesis, según Pabón, la situación de Venezuela hoy no representa un riesgo ni un impacto económico inmediato para Colombia, pero sí una oportunidad latente. “Recuperar ese vínculo comercial perdido no será automático ni sencillo: exigirá pragmatismo, coordinación binacional y una visión estratégica que trascienda los ciclos políticos. Bien gestionada, la reconstrucción económica de Venezuela puede dejar de ser una carga del pasado y convertirse en una apuesta estratégica para el futuro del país”, puntualiza.

Por su parte, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, explicó en su cuenta de X los impactos en distintos momentos. En el corto plazo advierte una posible influencia en elecciones locales “y re-pricing en riesgo país colombiano. Valorización selectiva en banca e infraestructura. Impacto limitado en el petróleo a nivel global”.

felipe campos Ger. de Inversión de Alianza
Para Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, Colombia será pieza clave en la reconstrucción venezolana, activando un motor de crecimiento vía comercio, servicios, banca, energía e infraestructura. Foto: esteban vega la-rotta-semana

Para el mediano plazo, asegura que Colombia será pieza clave en la reconstrucción venezolana, activando un motor de crecimiento vía comercio, servicios, banca, energía e infraestructura. Y en el largo plazo, “se consolida la marea conservadora en América Latina. Tesis de inversión: el que cambia reglas y reduce riesgo político recibe flujos masivos de capital”, concluye.