Si el avance hacia el balance de género en las juntas directivas colombianas mantiene el ritmo actual, el país podría tardar hasta 2051 en alcanzar una representación equitativa.
Esa proyección, más que una estimación lejana, revela una brecha estructural que impacta directamente la calidad de la gobernanza corporativa y la competitividad empresarial.
Ante este escenario, el Club 30 % Colombia lanzó una iniciativa que busca pasar del diagnóstico a la acción: un premio simbólico que pone en evidencia el costo de postergar decisiones estratégicas en materia de diversidad.

La idea es clara: el equilibrio en los órganos de gobierno no es una meta inevitable que llegará con el tiempo, sino una decisión que las empresas pueden acelerar si actúan hoy.
El reconocimiento, respaldado por organizaciones como Women In Connection, CESA y Mastercard, apunta especialmente a las compañías que aún registran baja o nula participación femenina en sus juntas.
El mensaje es directo: incorporar miradas diversas fortalece la toma de decisiones, mejora la gestión de riesgos y responde mejor a un entorno empresarial cada vez más complejo.
Uno de los argumentos que el Club busca desmontar es la supuesta falta de talento femenino calificado. Hoy existen redes, bases de datos especializadas y programas de formación que facilitan el acceso a perfiles preparados para asumir cargos en los máximos órganos de gobierno. El obstáculo, entonces, no es técnico, sino estratégico.

La iniciativa cobra relevancia en un momento clave del calendario corporativo, cuando entre febrero y marzo se definen nombramientos y renovaciones en juntas directivas.
Para el Club 30 % Colombia, este es el punto de inflexión: seguir aplazando el cambio implica asumir los costos de una gobernanza menos diversa y menos preparada para los retos del futuro.
