El consumo de alimentos en Colombia está cambiando. Aunque los hogares siguen siendo el principal escenario de compra, cada vez más colombianos consumen productos en cafeterías, restaurantes, hoteles, oficinas y otros espacios por fuera de casa. Esa transformación está impulsando nuevas oportunidades para la industria de alimentos y bebidas.

En medio de esta tendencia, Alquería reportó un crecimiento de doble dígito en su canal B2B durante 2025, impulsado por el fortalecimiento de su presencia en clientes institucionales y en el denominado canal food service, que agrupa establecimientos como restaurantes, hoteles, cafeterías y servicios de alimentación.
La compañía informó que sumó más de 2.500 toneladas adicionales en categorías estratégicas, un resultado que refleja el aumento de la demanda en espacios donde ocurre una parte cada vez más importante del consumo diario de los colombianos.
El fenómeno responde a cambios en los hábitos de vida y trabajo. El crecimiento de las jornadas laborales híbridas, el aumento de las comidas fuera del hogar y la expansión de cafeterías especializadas han ampliado la participación del gasto en alimentación fuera de casa, una tendencia que también se observa en otros mercados de América Latina.
Dentro de este segmento, la leche continúa siendo una de las categorías más relevantes, especialmente por su relación con el consumo de café, una de las bebidas más populares del país.
Sin embargo, el crecimiento del canal institucional también está siendo impulsado por productos utilizados en gastronomía y repostería, como crema de leche, cremas culinarias y arequipe, ingredientes cada vez más demandados por negocios especializados.

Según explicó Rafael Álvarez, CEO de Alquería, el objetivo es responder a un consumidor que hoy realiza sus momentos de consumo en diferentes espacios. La estrategia busca atender tanto a los hogares como a establecimientos que requieren abastecimiento constante y productos adaptados a operaciones gastronómicas de alto volumen.
El avance del canal institucional también tiene implicaciones económicas. Para las compañías de alimentos, diversificar las fuentes de ingresos reduce la dependencia del consumo doméstico y permite capturar oportunidades en segmentos caracterizados por una mayor frecuencia de compra y mayores volúmenes de consumo.
