Los precios de la gasolina continúan mostrando fuertes diferencias entre los países de América Latina durante 2026. Mientras algunas economías registran valores superiores a los dos dólares por litro, otras mantienen costos cercanos a un dólar, reflejando las distintas políticas de precios, niveles de impuestos y condiciones de cada mercado energético.

De acuerdo con un comparativo publicado por Bloomberg, Uruguay es el país con la gasolina más cara de la región. El precio promedio alcanza 2,3 dólares por litro, equivalente a 8,7 dólares por galón, situándose ampliamente por encima del resto de los países latinoamericanos incluidos en la medición.

En la segunda posición aparece Cuba, donde el litro cuesta 1,9 dólares y el galón asciende a 7,3 dólares. Más atrás se ubica Costa Rica, con 1,6 dólares por litro (6,2 dólares por galón), seguida por Chile y México, ambos con un precio promedio de 1,6 dólares por litro y 6,1 dólares por galón.
El grupo de países con precios intermedios está integrado por Perú y Jamaica, donde el litro de gasolina alcanza 1,5 dólares, mientras que República Dominicana, Curazao y Haití registran un promedio de 1,4 dólares por litro.

En tanto, Argentina y Nicaragua presentan un valor de 1,3 dólares por litro, seguidos por Honduras, Surinam, Brasil, El Salvador, Colombia y Guatemala, donde el combustible se comercializa en torno a 1,2 dólares por litro.
En el extremo opuesto del ranking se encuentran Paraguay y Panamá, que comparten el precio más bajo entre los países analizados. En ambos casos, el litro de gasolina cuesta 1,1 dólares, mientras que el galón se vende alrededor de 4,4 dólares.

La diferencia entre el país con el combustible más caro y los más económicos es significativa. Mientras llenar un galón en Uruguay cuesta 8,7 dólares, hacerlo en Paraguay o Panamá representa un desembolso de 4,4 dólares, es decir, prácticamente la mitad.
Los datos también muestran que la mayor parte de los países latinoamericanos se concentra en un rango de entre 1,2 y 1,6 dólares por litro, lo que evidencia una relativa estabilidad en ese segmento, aunque con marcadas excepciones tanto por arriba como por debajo del promedio regional.
