Lograr que los trabajadores dejen de ver las cesantías como un fondo de emergencia y las usen para construir estabilidad financiera y patrimonio es clave para consolidarlas como un vehículo de inversión y uno de los ahorros más valiosos en Colombia. Así lo señala Lorena Botero, vicepresidenta de Clientes y Operaciones de Porvenir, quien destaca que las cesantías, al ser un ahorro obligatorio, combinan disciplina y largo plazo, permitiendo incluso a quienes no tienen hábito de ahorrar construir un capital que crece en el tiempo.

“Desde la perspectiva de bienestar financiero sostenible, las cesantías tienen un rol estratégico: no solo funcionan como respaldo ante momentos de desempleo, sino que también pueden convertirse en un mecanismo de inversión para cumplir metas relevantes como educación y vivienda, aportando al progreso financiero de los trabajadores”, agrega.

Precisamente, datos de Asofondos indican que en 2025 los trabajadores retiraron 3,3 billones de pesos para mejora o liberación de deuda de vivienda y 2,9 billones para compra de vivienda, rubros que representaron aproximadamente el 54 por ciento de los retiros totales del año. Así mismo, retiraron un billón de pesos para educación, lo que representó un 8,5 por ciento de los retiros. Esto significó un aumento de 17,9 por ciento con respecto a 2024.

Voceros de Colfondos explican que las cesantías se invierten en portafolios con distintos niveles de riesgo según el horizonte del afiliado, lo que permite aprovechar la rentabilidad del mercado y el efecto positivo del interés compuesto.

Ángela Maya, líder de Ahorro y Retiro de Protección, señala que el rendimiento de las cesantías depende del portafolio y del tiempo de permanencia. En esa entidad, el portafolio de largo plazo registró una rentabilidad anual de 13,37 por ciento a octubre de 2025. Pone el ejemplo de una persona que inició el año con un saldo de 5 millones de pesos y con esa rentabilidad llegó a octubre con 5,5 millones; es decir, una ganancia aproximada de 500.000 pesos sin aportes adicionales, solo por mantener el ahorro invertido.


Por último, frente a la duda de si conviene retirar las cesantías al cambiar de trabajo, Andrés Gallo, gerente de Soluciones Corporativas de Skandia, responde que no, pues su función principal es proteger al trabajador en periodos sin ingresos. “Retirarlas de forma anticipada puede debilitar ese fondo de emergencia y aumentar la vulnerabilidad financiera en momentos de transición laboral. Aunque la ley permite su uso para compra o mejora de vivienda, educación o algunas obligaciones puntuales, es clave no perder de vista su naturaleza de previsión ante un desempleo eventual”, explica.
