Un polo a tierra para el Gobierno, que está pendiente del comportamiento de la deuda pública, del déficit y, en general, de las finanzas del Estado, para encender las alertas de manera temprana, es el Comité Autónomo de la Regla Fiscal-CARF, que ahora, empatando con el inicio de un nuevo gobierno, cambiará de timonel en el componente técnico.
El 10 de julio se conoció que Juan Sebastián Betancur, quien permaneció durante un año y 10 meses en el cargo de director técnico del CARF, concluyó un ciclo y presentó la renuncia, la cual le fue aceptada.
En su reemplazo, el comité informó que entrará a ocupar su lugar el economista Juan David Grillo, quien venía desempeñándose como asesor técnico senior del CARF.
¿Qué papel ha jugado el CARF?
El papel que desempeñará Grillo tiene una alta trascendencia para las finanzas públicas colombianas, lo que se evidencia en la misión que ha desempeñado hasta ahora este comité de expertos, que no solo se ha convertido en referente para decisiones que se toman en el Congreso de la República con proyectos de ley que tienen impacto fiscal, sino que es hoy por hoy una de las voces críticas de la administración de los recursos.
Entre 2025 y 2026, varias de las alertas emitidas en esos temas han provenido del CARF. El mensaje insistente del grupo de expertos ha sido el de la evolución del deterioro fiscal, enfatizando que el hueco es más profundo de lo que reconoce el gobierno.
La tarea del CARF permite al menos disminuir el riesgo de volver la deuda pública insostenible y es el que le pone la lupa a las proyecciones que hace la administración de Colombia en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, principalmente relacionadas con los ingresos y gastos, que, en esta oportunidad, han sido foco del comité porque han sido poco realistas: meta de ingresos tributarios que no se logran y gastos desbordados frente a los ingresos.

El CARF, por ejemplo, fue el que advirtió que Colombia entró en un escenario de incumplimiento de la regla fiscal debido al aumento del déficit y a la reducción de los ingresos tributarios.
Fue así como el CARF señaló que el Gobierno agotó buena parte del margen de maniobra que había quedado después de la pandemia, y que el país está destinando una proporción creciente del presupuesto al servicio de la deuda, lo que resta margen a la inversión, es decir, lo que realmente se puede hacer para generar beneficios a los ciudadanos.

