Las colombianas pisan cada vez más fuerte en la economía del país. Más allá de la Ley de Cuotas y del decreto de 2025 que elevó la participación femenina en cargos decisorios públicos del 30 al 50 por ciento, en el sector privado también ganan espacio y muestran una nueva visión del poder.
Tienen fama de creativas, organizadas, negociadoras y con capacidad para gestionar y conducir equipos de trabajo que llevan a las entidades y compañías a buen puerto. Así lo han venido mostrando al incursionar en terrenos que antes les eran vedados, como la economía o algunos de sus sectores, en los que se tenía la percepción de que se requería mano dura.
El Banco Mundial, en un estudio reciente, señala que en un momento en el que el crecimiento mundial es lento, como sucede en Colombia, y cuando las presiones demográficas se intensifican –con menos personas dispuestas a tener hijos mientras la población envejece–, “dejar a las mujeres al margen de la economía no es solo injusto, sino contraproducente”.
Ante un panorama económico retador en Colombia, que en general ha sido conducido por hombres y que requiere de ideas para crecer y generar bienestar, SEMANA consultó a cuatro mujeres que hoy lideran asuntos de alta complejidad.

María Claudia Lacouture
Enfocada en la relación comercial con Estados Unidos desde 2017, tras haber sido ministra de Industria y Comercio, advierte que el crecimiento del país se está dando, pero “con un motor muy frágil”. Por ello, “no es el tipo de crecimiento que garantiza bienestar sostenible si no se fortalecen la inversión y la productividad. La economía, como un motor, no se evalúa solo porque encienda, sino por si está bien sincronizado y tiene fuerza para sostener el recorrido”.
Lacoutures se refirió a las variables macro, como la inflación, en donde “el margen de maniobra sigue estrecho”.
Agregó además que “sin disciplina fiscal, seguridad y control territorial, y confianza pro-inversión con reglas estables, ese 2,6 por ciento de 2025 se queda en crecimiento de paso, que se ve bien por fuera, pero no construye por dentro productividad, escala empresarial ni empleo formal”.
Señala también que la economía no se maneja por género, sino “con rigor, experiencia, prioridades y carácter”. Sin embargo, no se pueden dejar de lado los estudios que muestran lo que tienden a priorizar las mujeres cuando administran: “Estabilidad, planificación a largo plazo y bienestar familiar. Pero eso no las hace mejores ni peores en economía; aporta diversidad de enfoques que mejora la toma de decisiones cuando hay equipos mixtos”.

Nidia Hernández
Hace cinco años y medio, cuando llegó a la presidencia de Colfecar, le entregaron el mando bajo encargo. El gremio de transportadores había sido potestad de los hombres, debido a la mano dura que –se decía– era necesaria para conducirlo.
En ese momento, el país enfrentaba la crisis sanitaria y económica más aguda de la que se tenga memoria: la del covid, que fue el primer desafío para esta mujer que lleva 25 años en la industria del transporte y la logística. Apenas empezaba a recuperarse la economía, en 2021, tuvo que enfrentar otro coletazo: el paro nacional del transporte, del cual salió para pasar a otro reto aún más complicado, el paro armado del Clan del Golfo en 2022. “Luego recibimos al primer Gobierno de izquierda en la historia de Colombia, otro cambio fuerte de los que he tenido que enfrentar”.
Nada más sensible en Colombia que el transporte de carga, del cual forma parte el gremio que lidera Hernández. Todo, porque el 97 por ciento de la carga se mueve por carretera, lo que necesariamente conduce a que cualquier circunstancia en el sector termine impactando a todos los sectores productivos.
Si tuviera la oportunidad de introducir cambios en la rama del transporte, Hernández afirma que empezaría por transformar el ministerio, que, a su juicio, debe ser de logística, con lo cual “se lograría la coordinación de todos los actores, no solo los transportadores, sino el sector público y el privado, para ponerlos en función de la competitividad del país”.
Para enderezar la economía colombiana, señala que no es cuestión de género, sino de contar con un buen equipo de gobierno. “El presidente que resulte elegido en 2026 va a tener que enfrentar un déficit fiscal bastante fuerte; una crisis de salud muy dura; una difícil situación de seguridad física, además de las complejidades energéticas que se ven venir. Ese panorama no requiere ni mujeres maravilla ni supermanes, sino un equipo directivo de alto nivel”.

Natalia Gutiérrez
De liderar el gremio de generadoras de energía (Acolgen), cargo que sigue ocupando, llega a presidir el Consejo Gremial, el gremio de gremios, que por primera vez está bajo la batuta femenina. Desde ese ángulo, manifiesta su preocupación por el panorama de estancamiento que enfrenta Colombia.
“Aunque en 2025 el crecimiento fue del 2,6 por ciento, sectores clave que son motores de empleo y de encadenamiento productivo están en crisis: minas y canteras suman ocho trimestres de caídas y la construcción acumula cinco. Además, la industria ha crecido por debajo del promedio nacional en 11 de los últimos 14 trimestres, comprometiendo el desarrollo de largo plazo. Sumado a esto, el incremento de precios en enero de 2026 (5,35 por ciento anual y 1,18 por ciento mensual) está encendiendo señales de alerta, agravadas por una inversión estancada en el 16 por ciento del PIB”.
Aunque no cree que la capacidad para manejar la economía dependa del género, sino de la formación, la experiencia y el criterio técnico de quien lleve las riendas, destacó que las mujeres sí aportan –más que los hombres– “una visión más colaborativa, orientada al consenso y al largo plazo”. En ese sentido, destacó que el liderazgo no es masculino o femenino, pues “se construye con credibilidad, no con género”.
Además, mencionó el sector del que ha formado parte, el minero-energético, que ha sido tradicionalmente masculino. En su vivencia, “el respeto se gana con conocimiento y firmeza institucional. Hoy el empresariado entiende que la diversidad no es una concesión, sino una ventaja competitiva que mejora la toma de decisiones”.
Abogó por una ampliación de las oportunidades, para que la mujer pueda llegar más a cargos directivos. “Muchas tienen talento y capacidad, pero aún enfrentan barreras estructurales. El reto no es demostrar que podemos liderar, sino garantizar igualdad de oportunidades sin obstáculos artificiales”.

María Consuelo Araújo
Llegó hace solo un par de semanas a presidir la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), un gremio que por primera vez tiene en la silla principal a una mujer.
Al ser consultada sobre el motivo que cree que hace que la mano femenina en la economía logre mostrar resultados, expresó: “La raíz griega que hay detrás de la palabra significa administrar la casa. Históricamente, las mujeres hemos estado vinculadas a la economía del cuidado, y esa experiencia nos ha dado una perspectiva integral. Hoy, ese toque distinto no es solo un asunto de equidad: es una ventaja competitiva para la sociedad”.
A su juicio, la participación femenina en la economía “genera cohesión social, impulsa el desarrollo y contribuye a reducir la pobreza y la desigualdad. Es un aporte estratégico que fortalece la sostenibilidad de cualquier modelo económico”.
Araújo, que en el tema del transporte se desempeñó como gerente de TransMilenio y puso su liderazgo en compañías privadas como la minera Gran Colombia Gold, señala que si bien es cierto que la infraestructura ha sido un sector predominantemente masculino, ya el 34 por ciento de los cargos son ocupados por mujeres.
Además, considera que, aunque la Ley de Cuotas ha sido un habilitador importante para abrir puertas en el sector público, lo realmente clave, que ha marcado la diferencia, es la mayor preparación de la mujer, que, a su juicio, “hoy tiene más confianza y liderazgo probados”.
En cuanto a su visión de la economía colombiana, argumenta que es claro que enfrenta retos inmediatos. “Restricciones fiscales, incertidumbre jurídica y bajos niveles de inversión”. No obstante, destacó el protagonismo del tema que ahora abordará desde la CCI. “La infraestructura es el motor más sólido para la reactivación en el corto y mediano plazo. En el largo plazo, debe consolidarse como política de Estado”.
Igualmente, destacó la creatividad y la innovación como atributos femeninos clave a la hora de administrar. “Debemos pensar en alternativas distintas para avanzar. Hoy, por ejemplo, las iniciativas privadas representan una oportunidad histórica: proyectos aeroportuarios y viales que suman más de 40 billones de pesos en inversión, capaces de generar empleo masivo y dinamizar el crecimiento. La clave está en garantizar continuidad y confianza”.
