Colombia está entrando en una nueva etapa en su sistema financiero, la de las Finanzas Abiertas u Open Finance, un modelo que cambia la forma en la que circula la información de los ciudadanos y que promete transformar desde el crédito y la inclusión financiera.
Sin embargo, el país todavía camina con cautela, la mayoría de las personas no sabe qué es, pero cuando entiende los beneficios, se empieza a abrir una nueva puerta.
Open Finance es un esquema en el que los usuarios pueden autorizar de forma segura y controlada que distintas entidades accedan a su información financiera para ofrecerles productos más acordes a su realidad.

En lugar de que cada banco o fintech tenga una visión fragmentada del cliente, el sistema permite una lectura más completa de sus ingresos, gastos y comportamiento financiero, siempre bajo consentimiento.
El primer obstáculo es el desconocimiento. Según la encuesta aplicada a 1.000 colombianos mayores de 18 años, solo el 31% ha escuchado el término Open Finance, mientras que el 56% nunca lo ha oído y otro 13% no está seguro de qué se trata.
Incluso entre jóvenes y trabajadores formales, el nivel de familiaridad sigue siendo bajo. Esto revela que el reto no es tecnológico, sino pedagógico y de confianza.
Pero cuando el modelo se explica, el panorama cambia. El 49% de los colombianos estaría dispuesto a compartir sus datos si eso le permite acceder a productos financieros que hoy no tiene, como créditos o mejores condiciones de financiación.

Si el beneficio es recibir recomendaciones para mejorar su historial crediticio, la cifra sube al 52%, lo que muestra que el incentivo más fuerte no es abstracto, es mejorar el bolsillo y el acceso al sistema financiero.

Aquí es donde entra el concepto de “justo intercambio de valor”, que atraviesa todo el modelo. Los datos solo fluyen si el usuario siente que gana algo concreto. De hecho, los beneficios más valorados son mejores condiciones financieras (44%), ahorro de tiempo en trámites (43%) y acceso más fácil al crédito (42%).
Sin embargo, la confianza es frágil. El 62% teme que sus datos se usen para fines distintos a los autorizados, el 60% se preocupa por recibir ofertas no deseadas y el 56% menciona los ciberataques como un riesgo clave. Por eso, la seguridad, el cifrado y la posibilidad de revocar permisos no son detalles técnicos, son condiciones básicas para que Open Finance funcione.
En este ecosistema, DataCrédito Experian juega un papel central. Para los usuarios, las empresas que administran información crediticia como esta generan niveles de confianza cercanos a los de los bancos tradicionales, 48% de los encuestados las considera confiables o muy confiables, frente al 51% de los bancos . Esa reputación es clave para que el modelo escale.

Del lado de las empresas, el movimiento ya comenzó. Más del 50% de las organizaciones financieras en Colombia está en etapas de implementación, operación o escalamiento de Open Finance, lo que indica que el sistema no es una promesa lejana, sino una realidad en construcción.
Las prioridades son claras, la verificación de ingresos, evaluación de flujo de caja y personalización de productos, especialmente para independientes, microempresas y personas no bancarizadas.










