El 92,3 % de los colombianos encuestados considera que la pérdida de alimentos es un problema relevante y el 23,4 % lo califica como crítico. Así lo revela la segunda edición del estudio Percepción de desperdicio de alimentos en América Latina 2026, elaborado por la plataforma Cheaf, que incluyó por primera vez a Colombia.

Pese a esta preocupación, el 34,7 % de los hogares consultados reconoce que bota comida al menos una vez por semana. La principal razón es el deterioro de los productos antes de consumirlos, una situación señalada por el 66,5 % de los participantes. Las frutas y verduras son los alimentos que más se desperdician, con el 59 % de las respuestas.
“Desperdiciar provisiones agudiza la vulnerabilidad de nuestros recursos, un reto enorme para una nación que se prepara para enfrentar el fenómeno del Súper Niño y ha sufrido fuertes incendios forestales”, afirmó Rodrigo Ramírez, country head para Colombia de Cheaf.
El precio y los hábitos de compra
El estudio también muestra cómo el costo de vida influye en las decisiones de consumo. El 45,8 % de los encuestados asegura que el aumento de los precios condiciona sus compras, mientras que el 55,8 % revisa qué alimentos tiene en la nevera antes de ir al supermercado.
A esto se suman las promociones por volumen, como las ofertas de dos productos por el precio de uno, que pueden incentivar compras superiores a las necesidades de los hogares y aumentar el riesgo de que parte de los alimentos termine en la basura.

La preocupación también tiene una dimensión ambiental: el 90,2 % de los participantes en Colombia reconoce un impacto medio o alto del desperdicio de comida sobre el medioambiente, especialmente por sus efectos sobre el consumo de agua y las emisiones.
El papel del comercio y las políticas públicas
Frente a las posibles soluciones, el 72,7 % de los encuestados atribuye al gran comercio un papel principal para reducir el desperdicio, mientras que el 44,3 % reconoce la responsabilidad directa de los hogares.
El informe también identifica desconocimiento sobre las medidas existentes: el 59,1 % no sabe si hay normas estatales para mitigar esta problemática. Por eso, el 56,4 % pide incentivos públicos que faciliten las donaciones de alimentos.

Entre las alternativas mencionadas están las redes de bancos de alimentos, como ABACO, y las plataformas tecnológicas que conectan excedentes de comida con consumidores que pueden aprovecharlos.
Los resultados exponen el reto de traducir la preocupación ciudadana en cambios de hábitos, mejores mecanismos de redistribución y medidas que permitan aprovechar los alimentos antes de que se deterioren.
