La industria tecnológica en Colombia busca posicionarse como un eje estructural del crecimiento económico en los próximos años.

Con ese objetivo, la Federación Colombiana de la Industria de Software y TI (Fedesoft) presentó una agenda de 14 propuestas dirigidas al próximo gobierno, enfocadas en fortalecer la productividad, el empleo calificado y la competitividad del país en el entorno digital.
El planteamiento parte de un diagnóstico claro: el sector ya representa el 3,6% del PIB nacional, con ventas que alcanzaron los $61,7 billones en 2024, más de 406.000 empleos formales y exportaciones superiores a US$1.800 millones.
Sin embargo, el gremio advierte que este crecimiento podría desacelerarse si no se adoptan reformas estructurales que permitan cerrar brechas y mejorar las condiciones del ecosistema tecnológico.
Entre los principales retos se destacan la alta carga tributaria considerada la más elevada de la región, la falta de una política sectorial clara, limitaciones en conectividad y ciberseguridad, y una inversión en investigación y desarrollo que apenas llega al 0,3% del PIB.

A esto se suma una brecha proyectada de más de 85.000 profesionales tecnológicos para 2026, lo que limita la capacidad del país para aprovechar la transformación digital.

Para enfrentar estos desafíos, Fedesoft propone dos grandes líneas de acción. La primera está enfocada en el talento, considerado el principal motor de competitividad.
En este frente, el gremio plantea medidas como un régimen tributario preferencial del 9% para talento tecnológico, incentivos a la contratación con deducciones de hasta el 150% en costos laborales, programas de formación acelerada y estrategias para atraer talento internacional y repatriar profesionales colombianos .
El segundo eje apunta a fortalecer la innovación empresarial. Allí se incluyen incentivos fiscales para proyectos de ciencia, tecnología e innovación, también con deducciones del 150%, mejoras en el acceso a capital mediante fondos de inversión, desarrollo de infraestructura de innovación como hubs y centros de investigación, y el uso de compras públicas para impulsar startups y soluciones tecnológicas.
Además, la agenda contempla la internacionalización del sector, el fortalecimiento de la ciberseguridad como infraestructura crítica y programas de transformación digital para mipymes, con el objetivo de elevar la productividad en toda la economía.
El gremio advierte que no avanzar en estas reformas podría traducirse en pérdida de competitividad regional, fuga de talento y menor crecimiento económico.

Por el contrario, una implementación oportuna permitiría posicionar a Colombia como uno de los principales ecosistemas de innovación en América Latina.
Más allá de una agenda sectorial, la propuesta plantea un cambio de enfoque: entender la tecnología no como un sector aislado, sino como un multiplicador transversal de la productividad y el desarrollo económico del país.
