Este 16 de febrero, el Dane dio a conocer las cifras correspondientes al crecimiento económico del país en 2025. Entre los cuales destacó un aumento inferior al esperado, del 2.6%, lo que generó preocupación en algunos sectores económicos.

Uno de los sectores más golpeados en el último trimestre del año fue el de vivienda, que registró una contracción del 6,5%. En este contexto, la concejal de Bogotá, Sandra Forero Ramírez, alertó a la opinión pública para fijarse en este indicador, que refleja una realidad compleja para el país.

La concejal explicó: “Esta parálisis es un reflejo del retroceso que ha experimentado la actividad edificadora y no solo afecta la dinámica constructora, sino que ha generado un impacto fiscal sin precedentes en las regiones”.
El sector vivienda es un motor clave para la economía nacional. Se encontró que esta contracción impacta la dinámica inmobiliaria en sí y los efectos fiscales de la nación, ya que representa una reducción tributaria de $2 billones menos en impuestos locales.

La Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, también advirtió sobre este indicador y advirtió que, aunque hay empleo, se trata de trabajo informal y de baja productividad.
Además del impacto fiscal, Forero Ramírez advirtió sobre las consecuencias que se pueden llegar a dar en materia de empleo. Según la concejal de Bogotá, la crisis del sector hace “más desafiante mantener los empleos formales de casi un millón de trabajadores del sector”; la representante destacó que el 90% de estos trabajadores percibe menos de cuatro salarios mínimos.

Este gremio constructor puede representar el primer eslabón de acceso al mercado laboral formal; es por eso que es clave para el desarrollo del país. Ante los datos publicados por la entidad estadística, la concejal en mención responsabilizó al Gobierno Nacional.
“Este gobierno se ha dedicado a antagonizar y afectar al sector edificador. Sus políticas populistas, como desmantelar Mi Casa Ya, devolvieron al país más de 30 años en política de vivienda, luego de avances significativos en crecimiento económico y avance social”, declaró Sandra Forero.

Esta disminución del sector también se refleja en la reducción de los apoyos otorgados a los ciudadanos. Mientras que en 2021 y 2022 se entregaban más de 67.000 subsidios anualmente, en 2025 cayó a menos de 9.000, lo que evidencia un fuerte retroceso en los programas de vivienda.
El nuevo salario mínimo vital también afecta directamente al gremio y se prevé que el nuevo decreto del presidente Petro encarezca las cuotas mensuales de los créditos hipotecarios hasta en un 60%.
