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La guerra en Ucrania seguirá disparando la inflación mundial, ¿hasta cuándo?

Este conflicto también frenará el crecimiento de la economía en países como Brasil y México.


Las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania pesarán mucho sobre el crecimiento y la inflación mundiales este año, advirtió el miércoles la OCDE en sus últimas previsiones económicas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, con sede en París, que agrupa a 38 países desarrollados, no quiso publicar en marzo sus habituales previsiones detalladas por la gran incertidumbre por la invasión rusa de Ucrania. Ahora espera que el crecimiento mundial alcance el 3 % en 2022, un fuerte descenso respecto a su anterior previsión del 4,5 % del pasado diciembre, y que la inflación en los países miembros de la organización se duplique hasta el 8,5 %, la más alta desde 1988.

“El mundo pagará un alto precio por la guerra de Rusia contra Ucrania”, advirtió la número dos de la organización y economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, en un texto introductorio a las previsiones titulado ‘El precio de la guerra’.

“Se está desarrollando una crisis humanitaria ante nuestros ojos, dejando miles de muertos, obligando a millones de refugiados a huir de sus hogares y amenazando una recuperación económica que estaba en marcha tras dos años de pandemia”, añadió.

Las consecuencias de la guerra varían notablemente según la zona geográfica: la eurozona ha visto recortada bruscamente sus previsiones de crecimiento al 2,6 % desde el 4,3 % de diciembre, con Alemania cayendo al 1,9 % (-2,2 puntos) y Francia al 2,4 % (-1,8 puntos).

España crecería 4,1 % (-1,47) este año y 2,2 % en 2023. El Reino Unido resiste este año, con un esperado 3,6 % (-1,1), pero se estancaría completamente en el 0 % en 2023, frente al 2,1 anterior. En América Latina, Brasil crecería 0,6 %, en lugar del 1,4 % previsto en diciembre. Por su parte, México crecería 1,9 % (-1,4) este año, Argentina 3,6 % (+1,1) y Colombia 6,1 % (+1).

Por su parte, la previsión de Estados Unidos apunta a un crecimiento del 2,5 % en 2022, frente al 3,7 % previsto en diciembre, y China un 4,4 % (frente al 5,1 %).

La inflación, que la OCDE todavía consideraba en septiembre de 2021 como “temporal”, sigue al alza mientras persisten los problemas en las cadenas de suministro, con los precios de la energía, los alimentos y los metales disparados por la guerra.

La OCDE considera que estas presiones se reducirán el año que viene, pero advierte que, ante la incertidumbre, podrían empeorar.

La organización cita como ejemplos un posible cese repentino de las exportaciones de gas ruso a Europa, nuevas subidas de los precios de la energía o continuas interrupciones en las cadenas de suministro.

Una alerta que también hace el Banco Mundial

Esta misma semana, el Banco Mundial rebajó drásticamente el martes sus previsiones de crecimiento global para este año debido a la guerra en Ucrania y advirtió de los riesgos de un “período prolongado de bajo crecimiento y alta inflación”, especialmente para los países de bajos ingresos.

La institución con sede en Washington prevé ahora un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial del 2,9 %, frente al 4,1 % pronosticado en enero. Esta desaceleración se produce después de un repunte sostenido en 2021 (+5,7 %) tras la profunda recesión provocada por la pandemia de covid-19.

“Además de los daños causados por la pandemia de covid-19, la invasión rusa de Ucrania ha acentuado la ralentización de la economía mundial”, resume el Banco en una nota de prensa, en el que también resalta que el riesgo “creciente” de estanflación tendría “consecuencias nocivas” tanto para los países de ingresos bajos como para los de ingresos medios.

Los economistas del Banco Mundial esperan que este ritmo de crecimiento continúe hasta 2023-2024, con la guerra en Ucrania afectando gravemente la actividad, la inversión y el comercio a corto plazo. Esto se suma al debilitamiento de la demanda y al levantamiento gradual de las medidas de ayuda de los gobiernos.

*Con información de AFP.