Las remesas de los 3,7 millones de colombianos que viven en el exterior cada vez pesan más en la economía nacional. Con ese dinero, miles de familias no solo logran su sustento diario, sino que consiguen ahorrar, comprar vivienda o incluso gastar en sectores como el entretenimiento.
Las cifras del Banco de la República, entidad encargada de registrar el ingreso de divisas por remesas, muestran que entre enero y noviembre de este año entraron al país 11.985 millones de dólares, un monto que incluso superó lo recibido en el mismo periodo por exportaciones de petróleo (11.517 millones de dólares). En la práctica, esto confirma una realidad contundente: hoy, la principal “exportación” de Colombia son sus migrantes, que mes a mes envían recursos desde el exterior.

Las remesas vienen ganando tracción aceleradamente. En los primeros once meses de 2023 fueron 9.306 millones de dólares; en el mismo periodo de 2024, 10.021 millones, y el año pasado registraron un aumento de 19 %.
Si bien con el abaratamiento que ha venido registrando el dólar en el país, los receptores de remesas recibieron menos pesos por cada divisa que les enviaron, la suma agregada en los primeros once meses de 2025 es de 48 billones de pesos, más de la mitad del gasto estimado en pensiones para este 2026.

Las remesas también han sido centrales para el buen desempeño del gasto de los hogares, que se ha convertido en el motor de la economía. Por ese motivo, existe temor de que las recientes políticas de Estados Unidos contra los migrantes afecten dichos recursos.
Un estudio del BBVA indica que la mitad de las remesas que llegan al país (el 53 %) vienen desde EE. UU., lo que equivale a casi el 2,8 % de su Producto Interno Bruto (PIB). La entidad financiera destaca que, pese a la creciente incertidumbre política y los posibles endurecimientos en los controles migratorios del país norteamericano, estos flujos de recursos han mostrado una gran resiliencia.

Aunque se temía una ralentización de las remesas, ese fenómeno no se ha visto y la explicación de los expertos del BBVA está en el perfil de los migrantes colombianos que viven en el país del norte, los cuales presentan fuertes señales de arraigo.
“Esta característica de estabilidad y tiempo de residencia limita, en parte, los efectos sobre las remesas de las nuevas políticas migratorias”, señala BBVA Research. Muchos de estos ciudadanos cuentan con estatus legales más sólidos o redes de apoyo consolidadas, lo que garantiza que, aunque el ingreso de nuevos migrantes se frene, el flujo de dinero hacia sus países de origen se mantenga constante.

Para Alejandro Reyes, economista de BBVA Research en Colombia, “la migración obedece a causas profundas: inestabilidad económica, inseguridad y búsqueda de oportunidades. Este fenómeno no muestra señales de reversión”; asimismo, comenta que los migrantes en EE. UU. presentan altas tasas de participación y de ocupación laboral y tasas de desempleo menores a las de sus países de origen, reflejando la importancia de la motivación económica en la migración.
Otra característica del migrante colombiano en Estados Unidos es que su ingreso per cápita es mayor al del país, aunque inferior respecto al de los americanos.
Para este año, en la entidad financiera esperan que la migración continúe, aunque a menor ritmo, y aunque se desacelerarían las remesas desde Estados Unidos, eso se podría compensar con las provenientes de otros países.










