Aunque la mitad de los 2,2 millones de pensionados que hay en el país reciben una mesada de un salario mínimo, hay otro grupo importante que está un poco por encima de ese valor y que ahora, con el ajuste decretado por el Gobierno para 2026, quedarían en el nivel más bajo.
Como en el país no es posible tener pensiones inferiores al salario mínimo (para este año 1.750.905 pesos), la ley establece que a todos los jubilados que están en ese rango, tanto en el régimen privado como en el público, se les debe ajustar cada año en la misma proporción que se defina en la mesa de negociación salarial o que decrete el Gobierno.

Para los pensionados que están por encima de ese valor, el ajuste anual para que no pierdan poder adquisitivo debe corresponder a la inflación del año inmediatamente anterior. El problema se presenta cuando uno de los dos indicadores —salario mínimo o IPC— sube mucho más que el otro y eso es lo que está ocurriendo precisamente este año.
En 2025, la inflación subió 5,1 %, pero el salario mínimo fue decretado con un alza de 23,7 %. Así, un pensionado que para 2025 recibía una mesada de 1.600.000 pesos, al aplicarse el aumento que le correspondería (5,10 %), su mesada quedaría en 1.681.600, pero estaría por debajo del actual salario mínimo; entonces se lo tienen que subir a 1.750.905.

El lío va a estar en quienes están un poco por encima de esa cifra, que antes se encontraban relativamente lejos de la remuneración mínima y ahora quedaron al borde, con un ajuste muy pequeño en su mesada, pero con gastos que crecen mucho más rápido.
El abogado laboralista Misael Triana señala que, si bien los pensionados que reciban el alza de 23,7 % tendrán inicialmente una sensación de alegría, “esta se verá desvanecida con dos efectos colaterales. Primero, el aumento en el descuento del aporte en salud, pues a más valor de pensión, mayor descuento; y el segundo, el inevitable aumento en el costo de vida”.

A diferencia de los trabajadores activos, en donde la salud la pagan el empleado y el empleador, los pensionados deben responder solos por dicho aporte, que en el caso de un salario mínimo es de 4 % del valor de la mesada. Específicamente, a un pensionado que hoy recibe 1 salario mínimo le van a descontar 70.000 pesos mensuales por ese concepto.
Los del régimen privado
Si bien las normas de ajuste de las mesadas de salario mínimo aplican por igual a los pensionados de Colpensiones y a los de los fondos privados, sí hay cambios en el caso de los que tienen mesadas superiores a ese valor.
En el régimen de ahorro individual hay dos formatos de pensión: la renta vitalicia, que opera igual que Colpensiones, y el retiro programado, que tiene la gran ventaja de que, si el pensionado muere antes de gastar su ahorro, puede heredarles lo que quede a sus hijos.

No obstante, a los pensionados de retiro programado que devengan más de un mínimo, el ajuste no se les hace con inflación como a los de Colpensiones y a los de rentas vitalicias, sino que depende de los rendimientos que hayan tenido sus ahorros.
“Los pensionados de retiro programado ya están recibiendo comunicaciones de los fondos privados, en los cuales se anuncia que para el presente año 2026, su mesada pensional NO aumentará y mantendrá el mismo valor del año 2025, lo que se traduce en una reducción, pues no se corregirá la inflación. La explicación es muy sencilla: el fondo está preparando el capital ahorrado para cuando la pensión llegue al salario mínimo”, cuenta Triana y agrega que, bajo la modalidad de retiro programado, la ley prohíbe que el saldo de la cuenta caiga por debajo del capital necesario para contratar una renta vitalicia de un salario mínimo.

“Al subir el mínimo en un 23 %, miles de cuentas de personas ya pensionadas en retiro programado que estaban ‘en el límite’ pasarán automáticamente a ser pensiones de garantía mínima, ya que las aseguradoras, de tiempo atrás, no quieren entrar en el negocio de las rentas vitalicias, decisión que se afianza con el aumento del salario mínimo para 2026”, puntualiza el experto.










