En un momento en que los sistemas educativos debaten cómo integrar la inteligencia artificial en las aulas, hay una discusión menos visible, pero igual de urgente, en las escuelas de Colombia, de Estados Unidos y de más países donde millones de niños aprenden en una lengua distinta a la que hablan en casa.
La pregunta ya no es si conviene enseñar en dos lenguas, la pregunta es cómo hacerlo bien.
Carol Bolaños conoce esa pregunta desde adentro. Egresada de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en Bogotá, lleva más de una década construyendo propuestas pedagógicas que articulan el dominio del inglés con disciplinas como las ciencias y la tecnología en contextos de alta diversidad cultural.

Su carrera la ha llevado desde instituciones en Colombia hasta programas de educación dual en Estados Unidos, donde ha trabajado con estudiantes de nivel primario cuyas familias transitan entre el español y el inglés a diario.
Esa experiencia binacional le ha permitido observar de primera mano cómo los entornos multiculturales exigen estrategias didácticas que van mucho más allá del manual tradicional.
Una investigación publicada en 2025 por la Universidad de Miami reveló que los niños multilingües muestran habilidades superiores de función ejecutiva, es decir, mayor capacidad para controlar impulsos, alternar entre tareas y adaptarse a situaciones nuevas.
La función ejecutiva es el motor silencioso del rendimiento académico, ese mecanismo que le permite a un estudiante de siete años concentrarse aunque el salón esté lleno de ruido.
Carol Bolaños integra el aprendizaje experiencial dentro de sus clases, promoviendo que los niños desarrollen pensamiento científico mientras adquieren vocabulario en una segunda lengua.

En su práctica cotidiana, impulsa iniciativas en las que los estudiantes no reciben el conocimiento de manera pasiva, sino que lo construyen a través de la resolución estructurada de problemas, utilizando herramientas tecnológicas como soporte esencial del proceso formativo.
Esa filosofía de trabajo responde a algo que un documento de la Unesco publicado en 2025 confirmó: el valor cognitivo de conocer múltiples lenguas se potencia cuando la educación bilingüe se inserta en contextos de aprendizaje activo.
Bolaños ha creado materiales orientados al desarrollo fonético adaptados a diferentes contextos lingüísticos, así como la estructuración de estrategias para la enseñanza de matemáticas en etapas iniciales, con énfasis en la comprensión conceptual y la progresión lógica del aprendizaje.
Su enfoque parte de una premisa que la investigación respalda: la lengua en que un niño aprende un concepto moldea la forma en que lo retiene.
Un análisis de Renaissance, publicado en octubre de 2025, confirmó que los estudiantes en programas bilingües bien diseñados desarrollan flexibilidad cognitiva, creatividad y habilidades de resolución de problemas que trascienden el ámbito escolar.
En un panorama que cambia a velocidad vertiginosa, hoy se debe responder una pregunta que muchos sistemas escolares no saben formular: cómo formar niños que piensen en dos lenguas sin dejar de pensar por sí mismos.
