Andrea Sterling, una mujer colombiana que asegura haber sido víctima de Jeffrey Epstein, rompió el silencio en una reciente entrevista con el videopódcast Conducta Delictiva y contó su historia.
Frente a los micrófonos, la mujer de 37 años relató un episodio que, según afirma, ocurrió cuando era apenas una adolescente y que durante años prefirió mantener en silencio.
El testimonio de Sterling se suma a los relatos que han surgido alrededor del caso del empresario estadounidense, acusado de liderar una red de explotación sexual de menores y cuyo nombre volvió a tomar relevancia tras la divulgación de distintos archivos y documentos relacionados con la investigación.

Durante la conversación, la mujer explicó que decidió compartir su historia porque considera importante aportar su voz a lo ocurrido.
“Me parece muy importante dar ese mensaje, me parece muy importante dar la historia. Muchas personas se preguntan si esto es cierto, si esto son conspiraciones, pero precisamente para eso uso mi voz, para garantizar que yo físicamente estuve allá”, dijo.
Según relató, los hechos ocurrieron entre los años 2004 y 2005, cuando ella tenía alrededor de 16 años. En ese momento vivía en Nueva York, ciudad a la que se mudó tras la separación de sus padres.

Durante esa etapa conoció a una joven que trabajaba en un café de la ciudad, con quien comenzó a frecuentar y asistir a algunas fiestas que, según recuerda, eran normales para la edad que tenía en ese momento. Sin embargo, hubo una invitación que le llamó particularmente la atención: “La única invitación rara fue la de la casa de Jeffrey”.
Sterling explicó que en ese momento no dimensionó quién era realmente el hombre detrás de esa reunión. Incluso asegura que durante mucho tiempo no supo su nombre ni entendió la magnitud de la situación en la que se había visto involucrada.
“No sabía el nombre de él, no sabía a quién recurrir, no sabía a quién ir. Segundo, cuando supe el nombre de él, cuando supe quién era él, no encontraba a mi amiga, a la que me llevó. No sabía si todavía estaba involucrada con él. También tenía gente de mi lado, de mi familia, mis amigos, que me decían: ‘No te metas en eso, ya hay muchas víctimas que están hablando’. Y yo me dejé convencer”.
Con el paso del tiempo, cuando comenzaron a hacerse públicos distintos archivos relacionados con el caso Epstein, decidió compartir su testimonio y explicar lo que, según afirma, ocurrió aquella noche.
“El tipo la convenció a ella. A una joven de 14 años no se le ocurren estas ideas, eso viene de un hombre mayor (…) Está dinámica fue plantada a ella, él la convenció, no sé como se conocieron, pero él le plantó a ella que le trajera más jóvenes (…) Fue algo momentáneo, ella estaba conmigo en esas fiestas, pero tenía su trabajo normal y el tipo se le apareció, le pintó pajaritos en el aire y a ella le pareció muy buena idea porque pensaba que él la estaba ayudando porque ella quería ser modelo y él tenía todos los contactos”.
Agregó: “Fue muy casual y emocionada, me dijo: ‘Conocí a este tipo y le estoy haciendo masaje. Si quieres una plata, vamos y le hacemos unos masajes. El tipo es político, está superbien conectado’”.

En ese momento, la colombiana y su amiga llevaban un año de conocerse y, como nunca la había invitado a planes que parecieran peligrosos, decidió confiar en su palabra y aceptar.
Según reveló, llegó a una de las propiedades de Epstein en compañía de dos de sus amigas. Tras saludarlo, el hombre les habría entregado aceites para realizarle masajes.
“Cuando uno estaba allá, él se daba cuenta si uno le seguía el juego o no. Si era una de las niñas que a él ‘le gustaban’ o no”, afirmó frente al programa digital.
Sterling recordó que una de las indicaciones que recibió fue comenzar con el masaje en las piernas.
“Me dijeron: ‘Andrea, empieza en las piernas’, y ellas dos le estaban haciendo masajes en la espalda con el aceite y el masaje y todo”.

Sin embargo, después de algunos minutos, el empresario le habría pedido que se quitara la parte superior de su ropa.
“Él les dice a ellas que se salgan y entonces él trataba de calmarme, pero pues no me calmaba y yo me quedé congelada (…) Las palabras de él eran como ‘relájate, cálmate, estás en un lugar bien’, lo que dice un depravado: ‘La vamos a pasar bien’”.
Finalmente, Sterling aseguró que logró salir del lugar por su cuenta.
“A lo último me tocó salir, me tocó volarme. Yo fui difícil para él y ya no estaba tan calmado, sino más ‘guache’, como déspota, porque se dio cuenta de que yo no iba a seguir y que no logró convencerme de que era la gran cosa y que todo estaba bien. Vi que se quitó la máscara y no pude verlo de otra forma”, indicó.
