Una escultura dorada de aproximadamente cuatro metros de altura que representa al presidente Donald Trump y al difunto delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein recreando la icónica escena de la proa del barco en la película Titanic apareció el martes en el National Mall de Washington, frente al Capitolio, y generó reacciones divididas entre visitantes, turistas y la Casa Blanca.
La instalación, titulada “The King of the World”, en referencia a la célebre frase del personaje Jack en la película Titanic de 1997, muestra a Trump parado detrás de Epstein, quien extiende los brazos en la proa de una maqueta del transatlántico. Una placa en la base señala que la “trágica historia de amor” entre Jack y Rose “se construyó sobre viajes lujosos, fiestas estridentes y bocetos secretos de desnudos”, y compara esa dinámica con el vínculo entre Trump y Epstein.

La obra es del colectivo anónimo Secret Handshake, el mismo grupo que en septiembre pasado instaló en el Mall una estatua de bronce de Trump y Epstein tomados de la mano, titulada “Best Friends Forever”, que fue retirada por el Servicio de Parques Nacionales tras la condena de la Casa Blanca, pero reapareció semanas después.

La instalación más reciente incluye además diez pancartas de campaña azules con imágenes de ambos y la frase “Make America Safe Again”, con el logo del Departamento de Justicia y la palabra “Justice” tachada.
El artista señaló que la estatua era una forma de llamar la atención sobre la gestión del gobierno de Trump de los archivos Epstein. Consultado sobre el motivo de las pancartas, Secret Handshake explicó que “2026 ha sido un año excepcional para el presidente Trump”.

La reacción en el mall fue mayoritariamente de curiosidad y humor. El miércoles, visitantes hacían fila para tomarse selfies con la estatua. Algunos entregaban sus teléfonos a desconocidos para ser fotografiados junto a ella con sus familias.

La Casa Blanca reaccionó con dureza. La portavoz adjunta Abigail Jackson calificó a los artistas de “ricos donantes demócratas” y preguntó cuándo crearían esculturas de legisladores del Partido Demócrata que siguieron solicitando dinero y reuniones a Epstein después de que fue condenado por delitos sexuales.
La instalación se enmarca en un debate más amplio sobre la relación entre Trump y Epstein que ha cobrado renovada intensidad en los últimos meses. En noviembre, correos electrónicos atribuidos a Epstein alegaron que Trump “sabía sobre las chicas” y había pasado horas en su casa con una de ellas. Trump ha negado cualquier conducta indebida y ha restado importancia a su vínculo con Epstein, que data de finales de los años ochenta.

En enero, el colectivo también instaló en el mall una versión gigante de una tarjeta de cumpleaños que Trump supuestamente firmó para Epstein en 2003, que incluía un dibujo de la silueta de una mujer. El presidente negó ser el autor. Según el artista, la estatua permanecería en el National Mall hasta el viernes por la noche.
