El programa Qué hay pa’ dañar, liderado por la controvertida locutora Valentina Taguado, llega a su fin. Según revelaciones del experto en televisión Carlos Ochoa, la decisión de las directivas sería definitiva, marcando el cierre de un ciclo marcado por el humor negro, las renuncias inesperadas y constantes roces internos.

La revelación de Carlos Ochoa: “Lo malo no dura”
A través de sus redes sociales, el periodista Carlos Ochoa, conocido como la Biblia de la televisión, soltó la bomba informativa que muchos ya sospechaban. Con un tono directo y sin rodeos, Ochoa sentenció el destino del formato matutino: “Se murió el programa Qué hay pa’ dañar de Valentina Taguado. Es que lo bue… es que lo malo no dura”, expresó en un video que rápidamente se volvió viral.
@carlosochoatv Se acabó ‘Que Hay Pa Dañar’ de Valentina Taguado y Johana Velandia en RCN, que pasó ?
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Según el periodista, la decisión no fue una sorpresa de último momento, sino el resultado de una crisis que se venía gestando desde hace meses. La salida previa del humorista Hassam ya había dejado una herida abierta en la estructura del programa, pero el golpe de gracia llegaría con la renuncia de otra de sus piezas clave.

La renuncia de Johanna Velandia: el detonante final
La salida de Johanna Velandia, conocida popularmente como Una gorda ahí, habría sido el factor determinante para que las directivas del canal decidieran no continuar. Velandia, quien ha ganado gran tracción en redes sociales, decidió dar un paso al costado para enfocarse en su carrera internacional.
Fuentes cercanas indican que la humorista priorizó su gira por México, Panamá, Estados Unidos y España con su exitoso show de improvisación Gordoconsejos. Ante este panorama, y según lo relatado por Ochoa, Velandia ya no vería la necesidad de mantenerse atada a un programa matutino, dejando a Valentina Taguado prácticamente sola frente al micrófono.

El historial de polémicas de Valentina Taguado
Aunque se planteó la posibilidad de continuar el formato junto a Valeria Aguilar, las directivas habrían dicho “no más”. El cansancio institucional respecto a la figura de Valentina Taguado parece ser el motivo de fondo. Su trayectoria en el programa ha estado plagada de críticas por su “actitud de diva” y sus comentarios, a menudo calificados como desatinados o pasados de tono.
Ya en octubre de 2025, el ‘Gordo’ Ariel había advertido en su programa La Corona TV sobre el comportamiento de la locutora tras bambalinas. Ariel la calificó de poseer “soberbia en su máxima expresión”, señalando que llegaba tarde y pretendía imponer los temas de los que se hablaba, ignorando las directrices de producción. Estos incidentes ya le habían costado un fuerte “jalón de orejas” por parte del canal en su momento.
El conflicto con Hassam: un antecedente clave
La tensión no solo era interna. La relación de Taguado con otras figuras del medio también ha sido explosiva. Según informó este medio, el humorista Hassam lanzó fuertes indirectas que generaron revuelo en redes, sugiriendo un ambiente de trabajo insostenible.
Por su parte, la áspera reacción de Valentina Taguado ante las críticas de Hassam, aceleró aún más la decisión, especialmente después de que este cuestionara ciertas bromas relacionadas con su estado de salud. Este cruce de palabras no solo erosionó la imagen del programa, sino que dividió a la audiencia, creando un clima de polarización que terminó por afectar los niveles de aceptación del formato.
¿Qué sigue para Valentina Taguado?
El cierre de Qué hay pa’ dañar deja un vacío en la franja joven del canal, pero abre un interrogante sobre el futuro profesional de Taguado. Carlos Ochoa cerró su intervención sugiriendo que el lugar ideal para ella es el entorno digital: “Debería dedicarse a lo que nos dedicamos muchos, al mundo digital, en YouTube, en tiktok. Ahí le iría superbién y nadie la molestaría para nada”, concluyó.
Sin la plataforma de un medio masivo tradicional como RCN, está por verse si el estilo irreverente y confrontacional de Valentina logrará mantener la relevancia en un ecosistema digital donde la competencia es feroz y la audiencia no tiene compasión.










