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| 8/31/2019 1:30:00 AM

La crisis de popularidad del príncipe Harry y Meghan Markle

En medio de las críticas por su estilo de vida, sus grandes gastos y su tendencia a saltarse las tradiciones, los ingleses dicen que el príncipe Harry y Meghan Markle parecen más figuras tipo Hollywood que miembros de la familia real. Su popularidad ha bajado enormemente.

Príncipe Harry y Meghan Markle siguen siendo criticados Meghan y Harry han perdido buena parte de su popularidad entre los británicos. Foto: AP
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*El audio de este artículo está hecho con inteligencia artificial.

Los últimos meses no han sido nada fáciles para el príncipe Harry y Meghan Markle, hasta hace un año una de las parejas más queridas en el Reino Unido. Más allá del nacimiento en mayo de Archie Harrison, su primer hijo, parece como si nada les saliera bien.

Los medios británicos critican sus viajes en jets privados, la gente del común está indignada por la cantidad de plata que gastaron en remodelar su casa y a muchos en el Reino Unido no les han caído nada bien gestos con los que rompieron las tradiciones monárquicas. Entre estos, el de dar a luz en el más completo secretismo o bautizar al pequeño en una ceremonia cerrada al público.

Si hasta ahora muchos analistas veían a Meghan, una mujer norteamericana, divorciada, progresista y ambientalista, como el aire fresco que necesitaba la familia real para seguir vigente en pleno siglo XXI, hoy la critican por no adaptarse y dicen que está dañando la imagen de la monarquía. La animadversión ha llegado a tal nivel que las redes sociales se llenaron de mensajes agresivos en su contra, y la casa real tuvo que amenazar a los usuarios con tomar acciones.

Los medios critican sus viajes en jets privados, la gente está indignada por lo que gastaron en remodelar su casa y a muchos les disgustó que bautizaran a su hijo de forma privada. 

En medio de ese ambiente cargado, el comportamiento de los duques de Sussex –el título que les dio la reina Isabel– no ha ayudado a calmar las aguas. Hace poco, por ejemplo, Meghan fue a uno de los partidos de Wimbledon y sus guardaespaldas les prohibieron a las personas que estaban cerca sacarle fotos.

Luego, en medio del lanzamiento de El rey león, la prensa captó una conversación entre ella y el cantante Pharrell Williams en la que él elogiaba su unión con Harry y ella le respondía “gracias, no lo hacen fácil”. Esa declaración indignó tanto a los medios británicos que The Sun le dedicó un artículo a decir que ella era la que ponía trabas a su labor. “Meghan debe darse cuenta de que no es una actriz de Hollywood rodeada de agentes, publicistas y abogados, sino un miembro trabajador de la familia real”, escribió el diario.



Foto: A Meghan y a Harry les va mucho mejor y se ven más cómodos con celebridades del espectáculo. Entre sus amigos están Beyoncé, Jay-Z, Amal Clooney, George Clooney y Elton John, entre otros. 

En el fondo, según muchos de los periodistas que cubren a la casa real, el problema surgió porque desde que se casaron se comportan como celebridades y no como miembros de la realeza. Ambas cosas pueden parecer lo mismo desde afuera, pero en realidad son muy distintas.

El propio Harry lo dijo hace unos años, en una entrevista con su biógrafa Angela Levin: “Si naces en la realeza es normal que sientas como si realmente no quisieras estar ahí, algo muy diferente a lo que pasa con quienes buscan la fama. Nosotros no queremos ser solo un montón de celebridades; queremos usar nuestro rol para bien. Y hay una línea muy delgada entre las dos cosas”.

Meghan, que viene del mundo de la televisión y del cine, está acostumbrada a otra cosa y, según sus críticos, arrastra a Harry con ella. En Hollywood los famosos viven a sus anchas, viajan por el mundo, se van de vacaciones en aviones privados y bautizan a sus hijos a escondidas de la prensa. Pero el mundo de la realeza tiene otras reglas: allí las personas viven de los impuestos de los ciudadanos, y en el Reino Unido los consideran un símbolo de identidad nacional. Por eso sus eventos y celebraciones familiares tienen un carácter oficial y simbólico en cuanto a la unidad del país.

"Nosotros no queremos ser solo un montón de celebridades; queremos usar nuestro rol para bien. Y hay una línea muy delgada entre las dos cosas" dijo Harry hace varios años. 

Eso lo entendieron a las malas Harry y Meghan tras bautizar a Archie Harrison en una ceremonia familiar y privada, sin darle acceso a la prensa, sin permitir la cercanía del público y sin  revelar el nombre de los padrinos. Aunque lo hicieron con buena intención, pues pretenden que su hijo crezca alejado de las cámaras y en un ambiente lo más normal posible, la gente se molestó mucho. Sobre todo porque unos días después supieron que la remodelación de su nueva casa, ubicada muy cerca del palacio de Windsor, le había costado a los contribuyentes unos 3 millones de dólares.

Como dijo Celia Walden, comentarista de la realeza en The Daily Telegraph, “no pueden pedir privacidad para Archie mientras el público paga su fastuoso estilo de vida. Tienen que seguir las reglas del juego”.


Foto: Los británicos no perdonan que la pareja haya decidido bautizar a su hijo en un acto cerrado al público y a la prensa. Abajo, la famosa casa cerca del palacio de Windsor que remodelaron por 3 millones de dólares.

Por eso mismo, a Meghan la han criticado por asistir a un baby shower bastante costoso en Nueva York y por gastar un millón de dólares en ropa de alta costura. Además le atribuyen mal carácter y fama de déspota. De Harry, por su parte, dicen que dejó de ser el príncipe jovial que encantaba a los británicos.

La polémica más reciente surgió cuando decidieron irse a vacaciones a Ibiza y a Niza en aviones privados, dañinos con el medioambiente, a pesar de que ambos se presentan como ambientalistas.

En medio de las tensiones, y del bombardeo incesante de críticas, la pareja ha encontrado refugio en varios de sus amigos más cercanos, como Elton John o George y Amal Clooney. Ellos, de hecho, han salido a defenderlos y han dicho que la prensa les da un trato malintencionado e injusto. Clooney incluso lo comparó con el que recibía Diana de Gales, la mamá de Harry, quien murió en París perseguida por los paparazzis.

Sin embargo, esto solo ha servido para aumentar las críticas. Muchos periodistas han hecho notar que los esposos parecen sentirse más cómodos en el ambiente hollywoodense que en el de la familia real.


Foto: La relación de Harry con William pasa por su peor momento. La prensa se ha dedicado a comparar a las dos parejas. 

De hecho, las relaciones de Harry con su hermano William no pasan por el mejor momento. Se dice que Meghan se lleva mal con Kate Middleton, la esposa del mayor de los hijos de Lady Di, y que eso ha roto la comunicación entre ellos. Como resultado, Harry y Meghan se mudaron fuera del Palacio de Kensington, donde vivían los cuatro. Además, separaron los equipos de trabajo y la labor filantrópica.

La prensa ha aprovechado la situación para comparar a la pareja controvertida con el matrimonio de William, quien algún día ascenderá al trono. Dicen que estos suelen apegarse más a las tradiciones y aunque protegen la privacidad de sus tres hijos, han encontrado una fórmula para mantener una comunicación constante con la prensa, como las fotos que la propia Kate envía a los medios. Además, suelen gastar con mucha más prudencia: por los mismos días del escándalo por los jets privados, por ejemplo, tomaron un avión comercial de bajo costo.

Al final, como dicen varios analistas, a Meghan y a Harry les toca decidir si dedicarse a su función pública o actuar como una pareja del mundo del espectáculo. Solo que los súbditos no parecen dispuestos a pagar por esto último. 

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