Hablar de Isabella Chams es hablar de una figura que ha transitado distintos escenarios de la vida pública colombiana. Empresaria, creadora de contenido y de la marca de maquillaje Belah Beauty y recordada por su papel como Reina del Carnaval de Barranquilla, su trayectoria ha estado marcada por una relación constante con la cultura, las tradiciones y las múltiples formas de expresar la identidad colombiana.
Esa conexión aparece hoy en una nueva conversación impulsada desde Belah Beauty, una iniciativa que coincide con una campaña protagonizada por Gera Ponce, esposa del futbolista Luiz Díaz, y que busca reflexionar sobre el significado de la belleza en un país definido por la diversidad cultural, los acentos y las múltiples maneras de narrarse a sí mismo.


Más allá de la presentación de un producto, la propuesta puso sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿cómo puede la belleza convertirse en una herramienta para contar quiénes somos? Para Chams, la respuesta surgió de manera natural a medida que fue construyendo una comunidad que se identifica no solamente con una marca, sino también con una visión compartida de pertenencia y autenticidad.
“Creo que lo entendí cuando empecé a construir comunidad. Me di cuenta de que las personas no conectan únicamente con un producto, sino con las historias, las emociones y los símbolos que ese producto representa. Belah siempre ha sido una marca de belleza, pero también una plataforma para celebrar quiénes somos”, le contó a JET SET.
La reflexión se produce en un momento en el que las industrias creativas latinoamericanas están revisando los referentes que durante años definieron los discursos sobre estética y representación.

Uno de los elementos centrales de esta conversación es el lenguaje. La iniciativa utiliza expresiones populares de distintas regiones de Colombia para hablar de la belleza femenina, una decisión que, según explica Chams, busca destacar la riqueza cultural que existe detrás de las palabras cotidianas.
En un país donde cada región posee formas particulares de hablar, de nombrar y de expresar afecto, el lenguaje se convierte también en una manifestación de identidad. “Me interesaba mostrar que la belleza en Colombia tiene muchos acentos. Dependiendo de la región, usamos palabras distintas para expresar admiración, cariño o reconocimiento hacia una mujer, y eso habla de nuestra riqueza cultural. La belleza se construye desde las diferencias, desde las historias locales y desde las formas en que cada comunidad expresa su identidad”.

La idea conecta con una realidad profundamente colombiana. La diversidad del país no se limita a los paisajes o a las tradiciones folclóricas. También se encuentra en la manera en que las personas se relacionan entre sí, en los códigos culturales que comparten y en las palabras que utilizan para reconocerse mutuamente.

Quizás por eso la propuesta encuentra eco en una trayectoria como la de Chams, quien desde su paso por el Carnaval de Barranquilla experimentó de primera mano cómo las expresiones culturales pueden convertirse en símbolos de identidad colectiva. Su recorrido público ha estado atravesado por una defensa constante de las tradiciones y de las historias que conectan a las comunidades con sus territorios.
En ese contexto también se entiende la participación de Gera Ponce como imagen oficial en la campaña más reciente de Belah Beauty. Para Chams, la elección responde a la búsqueda de una figura que represente una nueva generación de mujeres que han construido influencia desde la autenticidad y la cercanía, más que desde los modelos tradicionales de aspiración.
Isabella Chams también coincide con la necesidad de un cambio más amplio dentro de la industria de la belleza. Durante décadas, gran parte de los mensajes comerciales promovieron ideales externos que pocas veces reflejaban la diversidad cultural de América Latina. Hoy, sin embargo, las audiencias parecen exigir representaciones más cercanas a sus propias experiencias.

Chams considera que la transformación ya está en marcha. “Hoy vemos una conversación mucho más inclusiva y auténtica. Las mujeres ya no buscan parecerse a alguien más; quieren sentirse representadas, reconocidas y valoradas por quienes son. Creo que la belleza latinoamericana está viviendo un momento muy especial porque estamos aprendiendo a celebrar nuestra diversidad, nuestras características propias y nuestras historias”.
La afirmación apunta a una idea que atraviesa toda la conversación: la belleza entendida no como un mecanismo de transformación, sino como una herramienta de reconocimiento.
Se trata de una visión que privilegia la autenticidad y que encuentra valor en aquello que históricamente hizo únicas a las sociedades latinoamericanas. Los acentos, las costumbres, las historias familiares y los recuerdos compartidos aparecen entonces como elementos tan importantes como cualquier tendencia estética.


Sobre intentar resumir la esencia de Colombia en un solo recuerdo, Chams no eligió un lugar emblemático ni una imagen turística. Pensó en algo mucho más cotidiano: una reunión familiar. “Mi recuerdo favorito es estar rodeada de mi familia, escuchando distintas historias, distintos acentos y viendo cómo cada persona aporta algo único. Para mí, la esencia de Colombia es la calidez humana, la diversidad y la capacidad de hacernos sentir en casa”, cuenta.
Chams habla de un país que encuentra su fortaleza en la pluralidad, de una identidad construida a partir de múltiples voces y de una idea de belleza ligada a la memoria, al afecto y al sentido de pertenencia.
