La alfombra de los Emmy volvió a reunir en Los Ángeles a los protagonistas de la televisión estadounidense en este último año. El Peacock Theater recibió actores, actrices, productores y figuras que convirtieron la llegada al teatro en uno de los primeros grandes momentos de la noche.
Esta vez la alfombra no fue roja sino azul, en homenaje al centenario de NBC, cadena encargada de transmitir la ceremonia. Sobre ella desfilaron estrellas de la talla de Zendaya, Nicole Kidman, Selena Gómez, Florence Pugh, Ayo Edebiri, Elle Fanning, Sarah Pidgeon y Colman Domingo, entre otros nombres que hicieron de la jornada todo un espectáculo de moda.
Selena Gómez llegó como nominada por la producción ejecutiva de la serie Only Murders in the Building. Lució un espectacular vestido dorado de Louis Vuitton, con joyería de Tiffany & Co.

Nicole Kidman también tuvo una presencia especial. Después de disfrutar del US Open en Nueva York, viajó a Los Ángeles para asistir a los Emmy tras varios años de ausencia. Eligió un vestido blanco de Chanel, elaborado con flores hechas a mano.

Zendaya fue otra de las celebridades que se robó la atención de las cámaras, con un vestido de Prada acompañado de joyería de Mikimoto. La actriz, nominada por la última temporada de Euphoria, volvió a demostrar por qué sus apariciones en las alfombras de premios se convierten en parte de la conversación de la noche.

Los ganadores
Cuando las luces del teatro se apagaron y comenzaron a anunciarse los premios, Widow’s Bay, comedia de Apple TV, terminó convertida en la gran protagonista de la edición 78 de los Emmy. La producción ganó seis estatuillas, incluida la de mejor serie de comedia. Sumadas a las obtenidas en las ceremonias de los Creative Arts Emmy, llegó a 14 premios, superando el récord de 13 estatuillas para una comedia que había establecido The Studio el año anterior.
Uno de los nombres centrales de esa victoria fue Matthew Rhys, quien ganó como mejor actor de comedia por Widow’s Bay y también como mejor actor en una serie limitada o película por The Beast in Me.
Con estos dos reconocimientos se convirtió en el primer intérprete en ganar dos Emmy de actuación principal en una misma edición, además de ser el primero en conseguir premios como protagonista en las categorías de drama, comedia y serie limitada.

El drama tuvo otro gran protagonista: The Pitt. La serie obtuvo el premio a mejor serie dramática y Noah Wyle fue reconocido como mejor actor de drama por segundo año consecutivo. La producción se convirtió, además, en la primera desde Mad Men en ganar el Emmy principal de drama por sus dos primeras temporadas.

Rhea Seehorn también vivió una noche especial al conseguir su primer Emmy como mejor actriz de drama por Pluribus, serie en la que también actuó el colombiano Carlos Manuel Vesga. Seehorn recibió su premio a mejor actriz de drama usando un vestido rojo con un diseño sin tirantes y un escote “corazón” que se robó los flashes en la gala.

Entre los reconocimientos más destacados estuvieron el de Jean Smart, quien ganó como mejor actriz de comedia por Hacks y llegó a ocho Emmy en su carrera, igualando el récord histórico de victorias de actuación que comparten Cloris Leachman y Julia Louis-Dreyfus. Allison Janney alcanzó la misma cifra gracias a su premio como actriz de reparto en drama por The Diplomat.
En las series limitadas, DTF St. Louis se llevó el premio principal, mientras que Sally Field ganó como mejor actriz por Remarkably Bright Creatures. Field, quien cumplirá 80 años en noviembre, se convirtió en la ganadora de mayor edad en esta categoría.

Ceremonia insignia
Los Emmy son considerados los máximos reconocimientos de la televisión estadounidense y, con el paso de los años, se han convertido también en un termómetro de las historias, actores y producciones que consiguen mayor impacto dentro de la industria. En una época en la que las plataformas de streaming compiten directamente con las cadenas tradicionales, los premios funcionan como uno de los escenarios principales para medir qué producciones logran trascender más allá de sus audiencias.
Por eso, la alfombra y la ceremonia terminan contando dos historias distintas de una misma industria: primero están las figuras que llegan bajo los reflectores, convertidas en protagonistas de la moda y de la conversación pública; después, los nombres que regresan a casa con la estatuilla que reconoce su trabajo.
