Carlos Manuel Vesga atraviesa uno de los momentos más significativos de su trayectoria. Mientras celebra la nominación a los Premios Emmy 2026 por su interpretación de Manousos Oviedo, en Pluribus, y se prepara para el rodaje de la segunda temporada de la serie, el actor colombiano vuelve a un escenario que considera una segunda casa: el Teatro Nacional.


Su regreso ocurre con Por una nariz, adaptación de una obra francesa dirigida por María Adelaida Palacio, en la que comparte escenario con Rafael Zea. La historia sitúa, frente a frente, a un presidente incapaz de pronunciar un discurso y al psiquiatra encargado de ayudarlo a enfrentar sus propios fantasmas. La premisa, inevitablemente, dialoga con un país inmerso en una intensa conversación política y social, aunque Vesga insiste en que el verdadero núcleo de la obra es la condición humana.


“Volver al Teatro Nacional siempre es un regalo. He sido muy feliz allí. Han sido maravillosos conmigo, muy generosos. Lo único que falta es que me dejen dirigir. Está dentro de mi checklist. He dirigido, pero no en el Teatro Nacional. Me encantaría dirigir allí”, asegura en conversación con SEMANA.
Por una nariz le ha permitido a Vesga reencontrarse con un género que considera injustamente subestimado: la farsa. Mientras muchos actores la miran con desconfianza, él la reivindica como una de las formas más exigentes de la comedia. Para el actor, la diferencia está en la ejecución. “La farsa mal hecha puede generar un rechazo inmediato, pero cuando está bien construida resulta encantadora”, explica. Por eso no duda en citar a Mr. Bean como uno de los grandes referentes de un humor incómodo, exagerado y profundamente humano.


En la obra, asegura, conviven momentos realistas con otros que abrazan sin complejos ese lenguaje farsesco heredado del teatro francés. Una mezcla que encontró además en la mirada de María Adelaida Palacio, directora a quien admiraba desde hacía años, aunque nunca habían trabajado juntos.
La otra razón para aceptar el proyecto fue compartir escenario, por primera vez, con Rafael Zea. “Desde la primera vez que lo vi actuar pensé que era un genio”, recuerda.

Sin embargo, la mayor sorpresa llegó durante los ensayos. “Normalmente habría dicho que quería ser el personaje que tiene el gran problema que resolver, pero en este caso me llamó más la atención ser el que facilita que se resuelva la situación. El que la enreda, el que hace todo más difícil, pero que, al final, termina siendo el vehículo de la solución. Ese es el psiquiatra”.
Lejos del estereotipo del profesional que todo lo sabe, Vesga construye un personaje lleno de ambigüedades. El actor habla desde la experiencia. Lleva más de quince años haciendo psicoterapia y considera que el acceso a la salud mental debería ser una prioridad en Colombia.

“Quienes vamos a terapia lo hacemos porque queremos gestionar cosas de nosotros mismos”, afirma. Incluso va más allá: asegura que, por la historia del país, todos los colombianos deberían tener derecho a recibir atención psicológica.
Esa reflexión termina conectándose naturalmente con el universo de Por una nariz, donde el consultorio se convierte en el escenario desde el cual se desnuda el ejercicio del poder. Allí aparece una de las frases que más lo ha marcado durante el montaje: aquella en la que su personaje le dice al presidente que solo alguien profundamente roto podría soportar el peso de gobernar un país.
“Lo que pasa es que, para mí, el simple anhelo de ser presidente ya es sospechoso. Cuando una persona dice: ‘Yo quiero ser presidente’, yo me pregunto qué está buscando realmente. ¿Quiere poder? ¿Quiere reconocimiento? ¿Quiere pasar a la historia? Solo ese deseo ya despierta sospechas”.
Más que una declaración política, Vesga insiste en que se trata de una reflexión sobre la naturaleza del liderazgo y las contradicciones del poder, un tema que encuentra una resonancia inevitable en la Colombia de 2026.
Pluribus

Si el teatro representa el lugar donde Carlos Manuel Vesga sigue encontrando el origen de su oficio, Pluribus se convirtió en el proyecto que transformó su carrera. La serie de Apple TV estrenada en noviembre de 2025 no solo lo llevó a trabajar en una producción internacional, sino que lo puso frente a un fenómeno de audiencia.
Paradójicamente, el camino hacia Manousos Oviedo estuvo lejos de ser sencillo.

Durante el proceso de selección, recuerda, ni siquiera estuvo entre los primeros actores considerados para el personaje. Su prueba inicialmente no llamó la atención y solo una nueva revisión de la audición terminó cambiando el rumbo. “Siempre he sido muy consciente de que hay un componente gigantesco de fortuna cuando uno consigue un personaje como ese. Para que, entre setecientas personas, terminen escogiéndote a ti, no basta con el talento. Hay una cantidad de factores y circunstancias que tienen que juntarse. Claro, cuando me dijeron que al principio no les había gustado mi casting, el ego se resiente un poquito. Pero que después volvieran a verlo y dijeran: ‘Este tipo sí’, me hace sentir muy contento”.

Una vez estrenada la serie, ocurrió algo que el actor tampoco esperaba: el orgullo que despertó entre el público colombiano. Para Vesga, sin embargo, lo más valioso fue comprobar que el público sintió como propio el éxito de la serie.
Muchos celebraron que un actor colombiano hiciera parte de una producción de esa magnitud y que el talento nacional encontrara un espacio dentro de una historia de alcance global. Ese reconocimiento también modificó su vida cotidiana.
Después del estreno aparecieron decisiones que nunca había imaginado tomar: contratar representantes en otros países para atender el creciente interés de la prensa internacional y comenzar a recorrer escenarios que, hasta hace poco, parecían inalcanzables.


Los premios fueron otro síntoma de ese cambio. La nominación de Pluribus a los BAFTA, el reconocimiento en los Peabody Awards y ahora la postulación de Vesga a los Premios Emmy 2026 terminaron consolidando una etapa completamente distinta en su carrera. “Pasaron cosas que yo nunca había contemplado. De repente necesitaba un mánager en Estados Unidos y otro en México. Después apareció la necesidad de tener un publicista. Y comenzaron experiencias completamente inesperadas, como estar en Londres o viajar a Los Ángeles. Todo era absolutamente surrealista”.


Sobre el ADN de la serie que cambió su carrera, Vesga asegura: “Es una serie que puedes ver simplemente para entretenerte y funciona muy bien. Pero, si quieres ir más allá, encuentras una enorme cantidad de capas de lectura. Si les preguntas a diez personas distintas de qué trata Pluribus, probablemente recibirás diez respuestas diferentes. Es una serie que invita al debate. La gente termina de verla y sigue conversando sobre lo que realmente quiso decir”.


Mientras tanto, Vesga sigue procesando una realidad que hace apenas unos años ni siquiera figuraba dentro de sus aspiraciones. Confiesa que “El sueño de Hollywood nunca estuvo ahí”, porque le parecía un objetivo inalcanzable. De niño solo quería hacer reír; durante la adolescencia soñó con convertirse en estrella de rock y, cuando decidió estudiar actuación, imaginó una vida dedicada exclusivamente al teatro experimental.

“Honestamente, podría decir que esto es un sueño hecho realidad, pero la verdad es que nunca me permití soñarlo. Ese sueño no estaba ahí porque me parecía una cosa que simplemente no sucedía. Ahora siento que, gracias a esta serie, he podido entrar en otros territorios. Me pregunto qué va a pasar después”.
