Gracias al acto legislativo que creó las curules de paz, que representan a las zonas CITREP (Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz) en el Congreso, hace cuatro años se abrió la puerta de la democracia en territorios como Riosucio, Chocó; cabildos indígenas del Caquetá y los Montes de María, en el Caribe; poblaciones históricamente afectadas por la violencia. Una tarea pendiente que trajo un enorme reto institucional: garantizar el derecho a elegir y ser elegido de manera libre y segura en estas regiones.
Yolanda Perea, lideresa social y víctima de violencia sexual en medio del conflicto con la guerrilla de las Farc, intentó ser candidata por la CITREP número 3 (en total hay 16), ubicada en el departamento del Chocó. Pero, finalmente, desistió. “No podía hacer campaña abiertamente donde me correspondía porque no podía ir a la zona rural por temor a lo que me ocurrió a mis 11 años”, lamentó.

Según Perea, la instalación de más puestos de votación en estos territorios demuestra un mayor interés por ampliar los márgenes de participación y permitir que las comunidades víctimas del conflicto puedan votar e incidir. “Confío en que esta vez haya garantías de seguridad para quienes asumen el reto de llegar al Congreso en medio de un contexto territorial que aún es bastante complejo”, afirmó.

La Registraduría anunció que para estas elecciones se instalarán 160 nuevos puestos de votación en zonas rurales del país. Una medida que según el registrador nacional, Hernán Penagos, permitirá a la ciudadanía que habita en las zonas CITREP ejercer su derecho al voto de manera más sencilla, al contar con puestos más cercanos a su lugar de residencia.
Sin embargo, Penagos se sumó al llamado de distintos sectores y advirtió que la nueva infraestructura electoral debe ir acompañada de una presencia institucional robusta que evite el crecimiento de delitos como el constreñimiento al elector y la trashumancia electoral.
Votar sin riesgo
En una de las nuevas mesas de votación, ubicada en la zona rural del municipio de Riosucio, en el Chocó, Marisela Mosquera espera poder participar de la jornada electoral. Hace cuatro años tenía su documento inscrito en un puesto del casco urbano y no pudo votar por la Circunscripción de Paz de su región. “Para mí es importante votar para las curules de paz porque son especiales para víctimas y nos permite tener una voz en el Congreso”, advirtió.
El General Hugo Alejandro López, comandante de las Fuerzas Militares, señaló que se dio la orden de coordinar con autoridades locales del Cauca, Norte de Santander, Sur de Bolívar, Bajo Cauca antioqueño y Chocó para mitigar los riesgos de seguridad que aún siguen latentes en esas zonas.
Ampliar el número de puestos de votación, especialmente en las zonas más alejadas o afectadas por la violencia, no solo permitirá que las personas puedan votar de manera más segura gracias al acompañamiento de la fuerza pública y la cercanía a sus lugares de residencia, sino que además incrementará el número de votantes, una de las grandes apuestas de la Registraduría.
