Mientras el Foro Económico Mundial proyecta que al mundo le tomará 123 años cerrar la brecha de género, el sector corporativo colombiano se ha trazado una meta ambiciosa: lograrlo, máximo, en una década. Así lo afirmó Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), durante el octavo Foro de Equidad, Diversidad e Inclusión, tras revelar los resultados de la Encuesta DEI 2026, que recoge 204 respuestas de empresas afiliadas.
“En el sector corporativo tenemos un ritmo significativamente más alto. Hemos registrado aumentos importantes en la participación de mujeres en juntas directivas, al pasar del 33 al 39 por ciento en el último año. A este ritmo, podríamos alcanzar la paridad en siete o diez años”, señaló Mac Master. Las cifras respaldan su optimismo: en los últimos siete años, la presencia femenina en los órganos de gobierno de las empresas afiliadas al gremio saltó del 25 al 38 por ciento, un avance que sitúa al país en una posición de liderazgo regional.
Colombia ocupa el puesto 41 en paridad de género en el mundo entre 146 países, según el Global Gender Gap Report 2025, del Foro Económico Mundial, con un puntaje de 0.758, en una escala en la que 1 es la paridad total, en cuatro dimensiones: ‘Educación’, ‘Salud y supervivencia’, ‘Participación y oportunidad económica’, y ‘Empoderamiento político’. En el último año, el país escaló cuatro lugares debido a sectores como educación y salud, que tienen paridad casi absoluta (99 por ciento) en alfabetización y acceso a educación primaria, secundaria y superior, pero que aún tiene grandes retos en empoderamiento político y en acceso a recursos y posibilidades económicas.
Desde el sector energético, donde las mujeres representan apenas una quinta parte de la fuerza laboral, Johanna Ortiz, coordinadora de proyectos en Cens, de Grupo EPM, destaca la validación interna que ofrece el programa. “Tenía las capacidades técnicas, pero me hacía falta conciencia de mi valor. Mi mentora me hizo darme cuenta de que el liderazgo es interno. Cuando me reconozco, el liderazgo se hace natural e impacta a mi equipo de trabajo”.
Programas como Impacto M han tocado las fibras del sector empresarial en Colombia y evidencian que la paridad ya no es una promesa lejana, sino una realidad que se construye desde la alta gerencia hasta el corazón de cada organización. El desafío para la próxima década será lograr que este dinamismo corporativo permee todas las capas de la estructura social del país.
De acuerdo con cifras de Linkedin Economic Graph, Colombia está en el puesto número nueve en presencia de la mujer en cargos de liderazgo en el mundo, pero descendió al puesto 45 en participación general en el ámbito laboral. Una de las razones es la carga en la economía del cuidado, que limita su intervención en el ámbito público y económico. Según datos del Dane, las colombianas dedican, en promedio, siete horas y 44 minutos diarios a trabajos domésticos no remunerados, frente a tres horas de los hombres. Incluso en el sector político, aunque se alcanzó una representación histórica en el último Congreso, las mujeres solo ocupan el 29 por ciento de las curules.
De la estadística a la transformación real
Para la Andi y las empresas que la conforman, la equidad ha dejado de ser una métrica de buena voluntad para convertirse en un pilar de competitividad. Así lo sostiene Paola Buendía, vicepresidenta ejecutiva del gremio y gestora de Impacto M, un programa de mentorías que ya ha beneficiado a más de 2.100 colaboradoras (incluye a mentores hombres) en 202 empresas del país.
“Comenzamos trabajando con el Cesa para impulsar a mujeres en cargos directivos, pero decidimos ir más profundo: acompañar el desarrollo de su carrera desde la formación en habilidades de liderazgo, comunicación y gestión emocional”, explica Buendía. Los resultados son contundentes: el 42,7 por ciento de las participantes ha asumido nuevos roles de liderazgo tras finalizar el programa, cumpliendo el 90 por ciento de sus objetivos trazados.
Soledad Cardona, gerente de Aprendizaje, Desarrollo y Cultura de Auteco, comparte los resultados dentro de su organización: “Una de las trabajadoras que recibió mentoría fue promovida a gerente general en un área donde solo habían liderado hombres. Otra está por viajar a China durante tres meses en una misión en la que nunca antes hubo representación femenina. Y finalmente, un tercer caso es de una colaboradora que adquirió una nueva actitud sobre su historia y proyección, que incluso ha sido relatada en medios de comunicación”.
