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Argentina aumenta presupuesto en salud mental tras la pandemia

En todo el país se crearán dispositivos para urgencias y guardias interdisciplinarias, y se pondrá en marcha en los hospitales nacionales la especialización en salud mental y consumos problemáticos.


El Gobierno argentino anunció este lunes la duplicación del presupuesto para el programa de salud mental que incluye incrementar la capacitación de profesionales e impulsar la externación e inserción laboral de los pacientes, en línea con la ley vigente.

Durante la pandemia se generó estrés, ansiedades, miedo y mucho sufrimiento. (...) Cada persona tiene que saber que no está sola y no podemos hacer más oídos sordos a ese problema”, dijo el presidente Alberto Fernández al anunciar las medidas en un acto en un hospital estatal en Buenos Aires.

La Estrategia Nacional de Salud Mental buscará “garantizar el cuidado y la atención de la salud mental en todas las etapas de la vida” para lo cual el presupuesto actual pasará de 3.700 millones de pesos (31 millones de dólares) a 7.700 millones (US$64,7 millones), gracias a un fondo extraordinario de 4.000 millones de pesos, informó el Gobierno.

La iniciativa tiene “como prioridad articular políticas en el sistema sanitario nacional, con base en una perspectiva de derechos, comunitaria y libre de violencias, y desde el respeto a las diversidades”, explicó el Ministerio de Salud.

Se busca el fomento de actividades de prevención, la promoción de tratamientos específicos de calidad y el acceso a la atención primaria en todas las provincias.

La Ley de Salud Mental, sancionada en 2010, puso énfasis en limitar la internación en manicomios, prohibiendo la creación de nuevos hospitales psiquiátricos, con la idea de transformarlos en hospitales polivalentes.

El presidente de la República Argentina, Alberto Fernández interviene en el Complejo de la Moncloa
C.De Luca.POOL / Europa Press
  (Foto de ARCHIVO)
11/5/2021
El presidente de la República Argentina, Alberto Fernández. - Foto: Europa Press

Por el plan de salud mental se crearán dispositivos para urgencias y guardias interdisciplinarias en todo el país y se pondrá en marcha en los hospitales nacionales la especialización en salud mental y consumos problemáticos.

Se promueve además la salud mental comunitaria a través del programa “Entre varios en barrios”, para lo cual cual se prevé la construcción de 2.000 casas para ser usadas para externados e impulsar un programa de emprendimientos laborales para personas en proceso de externación, entre otros puntos.

Precisamente, dos nuevos estudios que revisan datos de 15 países entre abril de 2020 y junio de 2021, publicados en la revista The Lancet Public Health, encontraron que las medidas de restricción contra la covid-19 están asociadas con una salud mental ligeramente peor y evaluaciones de vida más bajas.

Las investigaciones han revelado que la salud mental de la población de los países que intentaron controlar la transmisión están más afectados por la covid-19 que la de las personas de países que intentaron suprimirla.

El primer estudio indica que el tipo y el momento de la restricción pandémica tienen un factor en la determinación de los impactos en la salud mental mientras que el segundo sugiere que diferentes grupos los sienten de manera desproporcionada.

Los estudios señalan que los impactos en la salud mental asociados con los encierros fueron peores para las mujeres y las mujeres que vivían en hogares con niños dependientes en comparación con los hombres de todas las edades.

A nivel nacional, los países que intentaron eliminar la transmisión comunitaria de covid-19 dentro de sus fronteras (eliminadores) experimentaron menos muertes y tendencias de salud mental equivalentes o mejores durante la pandemia que los países que intentaron controlar en lugar de eliminar la transmisión (mitigadores).

En el transcurso de la pandemia, los gobiernos de todo el mundo emplearon diversas estrategias y emitieron una variedad de pautas para contener la pandemia de covid-19. Sin embargo, las medidas de contención no fueron homogéneas; algunos países adoptaron estrategias de eliminación ambiciosas con objetivos de transmisión comunitaria cero.

Otros países optaron por ralentizar la transmisión a través de una combinación de cierres intermitentes, cierres de lugares de trabajo, negocios y escuelas, distanciamiento social, uso de mascarillas y la cancelación de reuniones públicas y transporte público.

Así, se detalla que países como Corea del Sur y Japón implementaron acciones tempranas y específicas, como restricciones de viajes internacionales, pruebas y rastreo de contactos, lo que resultó en niveles más bajos de infecciones por covid-19 y les permitió optar por estrategias de contención internas más indulgentes.

Por el contrario, los países mitigadores como Francia y el Reino Unido optaron por restricciones de viaje internacionales menos prohibitivas y se propusieron controlar, en lugar de eliminar, el virus a través de medidas de política internas estrictas y prolongadas, incluidos el distanciamiento físico y los requisitos de quedarse en casa.

*Con información de la AFP y Europa Press.