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Perro esperando comida
comida para perros - Foto: Getty Images

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Atención: descubren bacterias resistentes a los antibióticos en comida para perros

Los investigadores señalan la importancia de que los dueños de perros tengan hábitos estrictos de higiene inmediatamente después de manipular la comida de las mascotas y luego de recoger las heces.

Pese a que gran parte de los dueños de mascotas tiene la costumbre de no compartir la comida de su mesa con sus mascotas, con el fin de evitar problemas de salud tanto de los animales de compañía como de sí mismos, al parecer, al suministrar a los perros cierta comida exclusiva para los mismos, se podria poner en riesgo la salud de quienes cuidan los animales.

Según una reciente investigación la comida cruda para perros es una fuente importante de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que la convierte en un riesgo para la salud pública internacional.

Para realizar el estudio citado por EurekAlert, agencia de prensa dedicada a la divulgación de temas relacionados con la ciencia y la salud, y que se presentará en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) de este año, las doctoras Ana R. Freitas, Carla Novais, Luísa Peixe y sus colegas de UCIBIO, Facultad de Farmacia, Universidad de Oporto, Portugal, analizaron alimentos para perros de supermercados y tiendas de mascotas para hallar enterococos, bacterias que viven inofensivamente en las entrañas de humanos y animales, pero pueden causar infecciones graves si se propagan a otras partes del cuerpo.

Fue así como en el análisis que tenía como propósito principal averiguar si la comida para mascotas era una fuente potencial de propagación de bacterias resistentes a los antibióticos, se incluyeron un total de 55 muestras de comida para perros (22 húmedas, 8 secas, 4 semihúmedas, 7 golosinas y 14 crudas congeladas) de 25 marcas disponibles a nivel nacional e internacional.

De estas, treinta muestras, es decir, el 54 % contenían enterococos, bacterias de las que más del 40 % fueron resistentes a antibióticos como la eritromicina, tetraciclina, quinupristina-dalfopristina, estreptomicina, gentamicina, cloranfenicol, ampicilina o ciprofloxacina. También hubo resistencia a vancomicina y teicoplanina (2 % cada una) y el 23 % de los enterococos fueron resistentes a linezolid, un antibiótico de último recurso utilizado en infecciones graves cuando otros medicamentos han fallado, considerado, así como un tratamiento de importancia crítica para la OMS.

Asimismo, la secuenciación genética reveló que algunas de las bacterias resistentes a múltiples fármacos en la comida cruda para perros eran idénticas a las bacterias aisladas de pacientes de hospitales en el Reino Unido, Alemania y los Países Bajos, así como bacterias genéticamente idénticas en animales de granja y aguas residuales en el Reino Unido.

Al respecto, los investigadores concluyeron que la comida para perros es una fuente de bacterias que son resistentes a los antibióticos de último recurso y que podrían propagarse a los humanos, lo que significa un alto peligro para la salud en general.

“El estrecho contacto de humanos con perros y la comercialización de las marcas estudiadas en diferentes países plantea un riesgo para la salud pública internacional. Las autoridades europeas deben crear conciencia sobre los posibles riesgos para la salud al alimentar a las mascotas con dietas crudas y se debe revisar la fabricación de alimentos para perros, incluida la selección de ingredientes y las prácticas de higiene”, indicó la doctora Freitas quien agregó que es importante que las personas que manipulen estos alimentos así como las heces de las mascotas, sean extremadamente cuidadosas con la higiene.

“Los dueños de perros siempre deben lavarse las manos con agua y jabón inmediatamente después de manipular la comida de las mascotas y después de recoger las heces”, concluyó.

Se estima que las infecciones resistentes a los medicamentos matan a unas 700.000 personas al año en todo el mundo motivo por el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la resistencia a los antibióticos como una de las mayores amenazas para la salud pública que enfrenta humanidad, señala la agencia experta.