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Atención: paro en Ecuador llega a su fin tras acuerdo entre el Gobierno y los grupos indígenas

Las manifestaciones se extendieron por 18 días.


Este jueves se conoció que el paro en Ecuador llegó a su fin. Así lo informó la Conferencia Episcopal Ecuatoriana por medio de una rueda de prensa.

De acuerdo con esta entidad religiosa, las manifestaciones, que se prolongaron durante 18 días, llegan a su fin este jueves, luego de que los movimientos indígenas y el Gobierno de ese país llegaron a un acuerdo tras lograr una nueva reducción a los precios de los combustibles.

“Y de conformidad con lo que aquí estipulado, los presidentes de la Conaie, Feine y Fenocin declaran el cese de las movilizaciones y el retorno paulatino a los territorios así como la suspensión de todo acto que pudiera afectar la paz y el orden público”, indicó el secretario general de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, monseñor David de la Torre.

Luego añadió: “el Gobierno nacional se compromete a derogar el estado de excepción vigente en la medida que se restablezca la paz en el territorio ecuatoriano. Con relación al precio de los combustibles, el Gobierno acepta implementar las siguientes medidas adicionales: a) Se reduce el valor del combustible diésel en 5 centavos de dólar por galón que, sumado a la anterior disminución de 10 centavos, significa una reducción total de 15 centavos de dólar por galón”.

Y es que fue el precio del combustible lo que hizo que estallaran las revueltas en este país, con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) como líderes de las manifestaciones que iniciaron el pasado 13 de junio.

Sin embargo, en medio de las protestas, también se le exigió al Gobierno nacional poner su mirada al tema del desempleo, regular algunos precios de los insumos para el sector agrícola, además de combatir exitosamente el crimen organizado.

La paz tras la tormenta

Cabe recordar que los acuerdos entre los indígenas y el Gobierno nacional se dan en medio de un escenario de hostilidades por parte de ambos bandos, especialmente el Ejecutivo, que en la noche del pasado 29 de junio ordenó un nuevo estado de excepción en el país.

De las 24 provincias ecuatorianas, el Gobierno decretó la medida para las andinas Azuay e Imbabura y las amazónicas Sucumbíos y Orellana, donde –se estimaba- estaba en riesgo la seguridad de los ciudadanos y la provisión de alimentos, medicamentos, oxígeno para uso hospitalario y combustibles.

Las conversaciones, que estuvieron acompañadas por la Iglesia católica para intentar desactivar la crisis, dejaron al menos seis muertos y más de 600 heridos.

Para “devolver la tranquilidad al pueblo ecuatoriano, hemos decidido aceptar el proceso de mediación que ahora va a impulsar la Conferencia Episcopal Ecuatoriana”, expresó el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, ante la prensa en la sede presidencial, en la noche del miércoles.

Agregó que la mediación de la Iglesia católica, planteada por los indígenas tras un primer fracaso de acuerdo, ayudará a “llegar a una solución definitiva de este conflicto”.

Las negociaciones entre el Ejecutivo y la poderosa Conaie, habían arrancado el pasado 27 de junio en Quito, pero un día después fueron suspendidas por el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso.

Liderada por Leonidas Iza, la Conaie, que participó en revueltas que derrocaron a tres presidentes entre 1997 y 2005, demandaba una reducción de hasta 21 % en los precios de combustibles.

Por último, es importante señalar que las manifestaciones afectaron a más de 2.200 pozos petroleros en la Amazonía, lo que provocó una caída a menos de la mitad de la producción de crudo, principal rubro de exportación de Ecuador, desde los 520.000 barriles diarios previo a las manifestaciones.

Ante esto, la estatal Petroecuador había activado el miércoles el mecanismo de “fuerza mayor” para una parte de sus compradores de crudo y evitar así castigos por incumplimientos en el despacho de los embarques. Las autoridades habían alertado sobre el riesgo de que se paralizara toda la producción.

*Con información de AFP.