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EE. UU. prende alarmas por protestas en Ecuador y pide a sus ciudadanos no viajar a ese país

Además de las protestas, el Departamento de Estado también señaló la presencia de grupos criminales y de zonas de alto riesgo para los extranjeros.


En reacción a los hechos de protesta social que han marcado la coyuntura del Ecuador en los últimos diez días, caracterizados por los enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerza pública, y las afectaciones a la cotidianidad derivadas de los bloqueos en distintas zonas del país, este miércoles, el Departamento de Estado de los Estados Unidos Emitió una recomendación a sus habitantes para que eviten viajar a ese país suramericano.

Esto se da luego de que dicha entidad anunciara que elevará a nivel tres la evaluación de los riesgos que representa viajar a ese país, refiriendo los disturbios y la ola de delincuencia que se ha desatado allí, como resultado de las protestas impulsadas por asociaciones indígenas, que, incluso, han desplazado a parte de sus miembros hasta la ciudad de Quito, capital de Ecuador.

La delincuencia es un problema generalizado en Ecuador”, señaló el Departamento de Estado a través de su comunicado, en el que también afirmó que “los delitos violentos, como el asesinato, el asalto, el secuestro exprés y el robo a mano armada, son frecuentes”,.

En cuanto a la protesta social que actualmente se ha desatado en ese territorio, el ente rector de la diplomacia en Estados Unidos ha sugerido que las manifestaciones que actualmente tienen lugar en ese país, se presentan con frecuencia, advirtiendo que estas estarían motivadas en la mayoría de veces, por razones de corte político y económico.

En ese mismo sentido, el Departamento de Estado afirmó que dichos estallidos sociales suelen presentarse de manera espontánea, por lo que es frecuente que se registren cierres imprevistos de importantes vías internas; situaciones que refiere como problemáticas, en la medida en que además de no anunciados, los cierres de carreteras pueden extenderse por un tiempo indeterminado, derivando en traumatismos para quienes necesitan circular por ellas; incluidos los turistas.

En virtud de lo anterior, el Departamento de Estado también refirió la forma en la que esas situaciones antes descritas, repercuten en la reducción de la oferta de transporte.

El más reciente reporte de las autoridades ecuatorianas, retomado por medios internacionales, da cuenta de alteraciones al órden público en seis provincias de Ecuador, las cuales, por disposición del propio presidente, Guillermo Lasso, permanecen bajo ‘estado de excepción’.

Recientemente también se reportó la llegada de un grupo de cerca de 10.000 indígenas a la capital de Ecuador, Quito, para adherirse a la ola de exigencias al gobierno nacional, motivados por los altos costos de los combustibles en ese país.

En medio de dichas jornadas de protesta, tanto en Quito como en otras regiones del país, se han presentado fuertes escenarios de confrontaciones entre los manifestantes y los efectivos de la fuerza pública, encargados de velar por el orden y propender por controlar las alteraciones.

Precisamente, en ese escenario, el del choque de la fuerza pública y los manifestantes, en lo corrido de los 10 días de protestas, se han reportado múltiples casos de heridos de personas pertenecientes a los dos bandos; no obstante, en el ala de los manifestantes, se han reportado dos personas muertas; una de ellas tras el impacto en su rostro de una bomba de gas lacrimógeno disparada por los ‘agentes del orden’, en una situación que despertó el reclamo de organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

Sobre las acciones encaminadas para el fin de las protestas, el pasado martes, el presidente Guillermo Lasso dio a conocer una carta enviada a la denominada Comisión Convocante; un grupo de entidades de la sociedad civil que se reunieron para ofrecer su mediación, en la que acepta sus buenos oficios.

Más allá de la protesta

Además de los riesgos advertidos a sus ciudadanos como parte de las protestas, el Departamento de Estado de Estados Unidos también argumentó su advertencia de no viajar a Ecuador, fundamentando el riesgo existente en las provincias de Carchi, Sucumbíos y el norte de la de Esmeraldas, y Guayaquil, advirtiendo que allí operan “bandas y organizaciones criminales transnacionales”, que podrían significar riesgos para los extranjeros.

Estados Unidos afirmó que posee capacidades limitadas para poder brindar la asistencia eventualmente requerida por sus ciudadanos, su estos visitan la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador, señalando que es un sector de alto riesgo, y que su personal requiere permisos especiales, incluso, para desplazarse a la zona.