En el mundo hay 195 países soberanos reconocidos. Muchos de ellos tienen cerca de 200 años de historia, como Colombia. Otros, en cambio, son de creación reciente, como Sudán del Sur, que obtuvo su independencia el 9 de julio de 2011.
También existen países con culturas milenarias que han perdurado hasta nuestros días, como Egipto, China o Grecia; sin embargo, los Estados actuales no guardan una relación directa con aquellas antiguas civilizaciones.
La mayoría de los Estados varía significativamente a lo largo del tiempo. Un ejemplo es Rusia, fundada en 1991 tras la disolución de la Unión Soviética. Antes, en 1922, había dejado de ser el Imperio ruso, lo que muestra que, en apenas un siglo, este país pasó por tres formas de Estado distintas.
No obstante, de manera sorprendente, existe un Estado que ha perdurado por más de 1.700 años. Se trata de San Marino, uno de los tres Estados más pequeños del mundo —junto a Mónaco y la Ciudad del Vaticano—. Este país fue fundado el 3 de septiembre del año 301 d. C., lo que lo convierte en la nación más antigua del mundo.

La pregunta que surge es cómo ha logrado perdurar tanto en el tiempo. Este Estado es conocido como “la república más serena” por su estabilidad política.
Lo sorprendente del caso es que, a pesar de ser un enclave —es decir, un país completamente rodeado por otro—, como ocurre con San Marino dentro de Italia, no ha sufrido mayores revueltas políticas.

San Marino es un Estado autónomo ubicado en el centro de Italia, entre las regiones de Emilia-Romaña y Las Marcas. Se encuentra muy cerca de la ciudad costera de Rímini, a orillas del mar Adriático, y a unas dos horas por carretera de Bolonia.
Su nombre proviene de san Marino, un cantero originario de la actual Croacia que huyó de la persecución del Imperio romano y fundó una comunidad en el monte Titano. Ese asentamiento, creado en el año 301, dio origen a la actual República de San Marino.

A lo largo de los siglos, el país ha logrado mantener su independencia, en parte gracias a su aislamiento geográfico, similar al de Suiza. Intentos de conquista, como los de la familia Malatesta, fracasaron, y figuras como Napoleón Bonaparte reconocieron su soberanía.
Además, durante el proceso de unificación italiana, acogió a líderes como Giuseppe Garibaldi, lo que fortaleció su relación con Italia mediante un tratado firmado en 1862.
Aunque se declaró neutral en la Segunda Guerra Mundial, fue ocupado brevemente por tropas alemanas y fue escenario de combates. Hoy, su resistencia histórica se simboliza en el monte Titano y sus tres torres medievales, junto con su centro histórico, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008.

