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Estado Islámico, el enemigo jurado de los talibanes que amenaza aún más la vida en Afganistán

Entre atentados terroristas e infiltración en la sociedad, el Estado Islámico ha mostrado que sí puede haber algo peor para los afganos que los mismos talibanes.

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3 de noviembre de 2021 a las 11:13 a. m.
Tropas del Estado Islámico.
Tropas del Estado Islámico. Foto: Semana

“Son los talibanes, pero peor”. Un día después del sangriento ataque contra un hospital de Kabul reivindicado por el Estado Islámico, sus lugareños temen este nuevo enemigo invisible que usa ahora los antiguos métodos talibanes en su contra.

“Los talibanes nos llamaban infieles. Ahora, son ellos quienes mueren porque son considerados infieles” por el EI, analiza en caliente un comerciante en el barrio del hospital militar atacado, todavía en estado de sitio. “Y en esta guerra, no tienen ninguna opción de ganar”, profetiza.

En la calle del hospital, donde al menos 19 personas murieron en la víspera, según un balance todavía incierto, un operario de limpieza echa un cubo de agua sobre las manchas de sangre. Un guardia talibán le muestra con su fusil el alambre de la valla donde todavía quedan restos humanos.

In this picture taken on October 3, 2021, Taliban fighters working as a police force stand guard at the entrance gate of a police district in Kabul. - The Taliban's new police force already counts about 4,000 men in the capital, says a Kabul police spokesman, insisting the city is far safer than before, as the hardline group builds a police force from scratch. (Photo by WAKIL KOHSAR / AFP) / TO GO WITH Afghanistan-police-Taliban,FOCUS by Elise BLANCHARD
Al menos 16 muertos por enfrentamientos entre talibanes y presuntos yihadistas

“Les habíamos dicho que no dejaran circular vehículos en esta calle. El hospital ya había sido atacado, pero no nos escucharon”, dice a la agencia AFP un médico de ese centro, bajo condición de anonimato. El hospital fue objeto de un ataque en marzo de 2017 por asaltantes vestidos como personal médico, también reivindicado por el EI.

Durante seis horas masacraron a las personas dentro del edificio, causando un balance de decenas de víctimas que, algunas fuentes de seguridad, elevaron al centenar.

Afganistán
Mientras que Afganistán intenta recuperar la normalidad bajo el yugo talibán, la amenaza del Estado Islámico se mantiene presente. Foto: AFP Foto: AFP

Atentado después del atentado

Para el médico del hospital militar, “Daesh (el acrónimo árabe del EI) y los talibanes son las dos orejas de una misma cabeza de asno”. “Yo no distingo la diferencia. Tienen las mismas barbas, la misma indumentaria. Para mí, son religiosos que la toman contra quienes son diferentes a ellos, contra quienes no han sido educados en la religión como ellos”.

Pero respecto a sus métodos, “Daesh son los talibanes, pero en peor. Sus ataques son todavía más complicados y peligrosos”, añade. Esta vez, una moto bomba se acercó a la puerta principal del hospital y su conductor la hizo detonar. Detrás, hombres armados dispararon y consiguieron penetrar en el recinto.

Taliban fighters block roads after an explosion Tuesday, Nov. 2, 2021. An explosion went off Tuesday at the entrance of a military hospital in Kabul, killing severa; people and wounding over a dozen, health officials said.(AP Photo/Ahmad Halabisaz)
A “líder supremo” talibán lo daban por muerto, pero reapareció

Una veintena de minutos después, cuando llegaron las fuerzas especiales de los talibanes, apareció otro vehículo bomba, con aspecto de taxi, indicaron testigos. Esta táctica de lanzar un segundo ataque aprovechando la confusión del primero, empleada por los talibanes cuando eran insurrectos al gobierno respaldado por Occidente, es la pesadilla de los habitantes de Kabul.

“Después de la primera explosión, veía a la gente afuera herida, pero no podía ir a socorrerlos porque sabía que habría rápidamente una segunda explosión y es lo que ocurrió”, relata el doctor.

“No hemos acabado con ustedes”, le dijo el presidente Joe Biden al Estado Islámico en su discurso la semana pasada. El grupo se adjudicó el atentado terrorista en el aeropuerto de Kabul.
La única resistencia que puede existir contra el ISIS son las mismas tropas talibanes que patrullan Afganistán. Foto: AP Foto: ap

Talibanes inquietos

Ya fuertemente desplegadas en el resto de la ciudad, las patrullas de talibanes armados hasta los dientes son especialmente omnipresentes en el lugar del ataque. Detienen vehículos, verifican la documentación de sus ocupantes, inspeccionan los maleteros...

Hazrat Noor, un granjero de la región de Yauzyán (norte) que lleva varias semanas atendido en el hospital de Kabul, asegura que “no haberse sentido tan seguro desde hace 40 años”.

“El Daesh no osará volver a atacar. Era su último intento, los talibanes son fuertes, tienen el control en todos lados. Daesh no es nada”, asegura este hombre mayor, con una indumentaria típicamente talibán.

Hawa, de 20 años, estudiante de literatura rusa de tercer año en la Universidad Burhanuddin Rabbani (que fue rebautizada por los talibanes como Universidad de Educación de Kabul), lee un libro sentada en el alféizar de una ventana en su casa en Kabul, Afganistán, 23 de octubre de 2021. Como cientos de miles de otras niñas y jóvenes afganas, a Hawa no se le ha permitido volver a sus estudios desde que los talibanes tomaron el poder a mediados de agosto. "No nacimos para sentarnos en casa", dijo a Reuters. "Si podemos criar bebés, también podemos mantener a nuestras familias. En esta situación, no veo que mis sueños se hagan realidad". Foto REUTERS / Zohra Bensemra
“Esta es tu novia, cuídala y no le pegues”: el estremecedor clamor del padre de niña afgana de nueve años vendida

Pero los vigilantes talibanes transmitían inquietud un día después del ataque. Los guardias pedían a la prensa no aglomerarse “porque la zona no estaba limpia” y dirigían miradas suspicaces a cualquier persona que llegara al perímetro.

Encargado de la seguridad del lugar, Mohamad Torbi, presente en el momento del atentado, asegura que puede reconocer a los miembros del EI “porque son diferentes en su acento y su comportamiento”.

“Sabemos en seguida que no son de los nuestros”, afirma este talibán llegado de Vardak (centro), con un uniforme de estética occidental coronado con un gorro de esquí en la cabeza. “Pero ayer, llevaban nuestros uniformes”, explica.

*Con información de AFP.