Estados Unidos confirmó este lunes, 23 de febrero, su más reciente ataque en aguas internacionales en contra de un barco que, supuestamente, transportaba droga hacia el norte del continente.
Hasta el momento, se han registrado al menos 44 bombardeos a “narcolanchas” —como las bautizó la Administración estadounidense— y han muerto alrededor de 150 personas.

“El 23 de febrero, bajo la dirección del comandante del Comando del Sur, general Francis L. Donovan, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear realizó un ataque cinético letal contra una embarcación operada por Organizaciones Terroristas Designadas“, informaron las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en su perfil de X.
On Feb. 23, at the direction of #SOUTHCOM commander Gen. Francis L. Donovan, Joint Task Force Southern Spear conducted a lethal kinetic strike on a vessel operated by Designated Terrorist Organizations. Intelligence confirmed the vessel was transiting along known… pic.twitter.com/XUHImPAZik
— U.S. Southern Command (@Southcom) February 23, 2026
“La inteligencia confirmó que la embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Caribe y participaba en operaciones de narcotráfico”, aseguró el Comando del Sur, pese a que no se presentaron pruebas de que en efecto el barco llevaba droga y pertenecía a una banda criminal.
“Tres narcoterroristas hombres murieron durante esta acción. Ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses resultó herido“, completó la información oficial.

Algunos congresistas, de tendencia demócrata, así como tribunales del país, han instado al Gobierno de Donald Trump a presentar las pruebas que confirmen que las embarcaciones atacadas tenían relación con el narcotráfico, pues la administración no ha solicitado autorización para llevar a cabo los operativos ni ha justificado las decenas de ataques.

No obstante, Trump y su Gobierno no han cedido a las presiones. El presidente afirmó que su país está atravesando un conflicto armado contra el narcotráfico y designó a los criminales como terroristas y enemigos extranjeros, lo que permite a las fuerzas armadas estadounidenses llevar a cabo una campaña militar de largo alcance sin necesidad de pedir autorización al Congreso.
Desde agosto del año pasado, Trump desplegó sus fuerzas militares en el Caribe y el Pacífico para interceptar y bombardear todas las embarcaciones narcotraficantes que intenten llegar a Estados Unidos, con el objetivo de detener el crimen que, según él, ha acabado con la vida de millones de sus ciudadanos.
La contundente presencia en aguas internacionales, que incluye cientos de militares, portaaviones, drones, helicópteros, misiles y armas de largo alcance, tuvo inicialmente también la intención de presionar al dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, quien fue capturado en Caracas a principios de año, señalado de varios crímenes relacionados con el narcoterrorismo.
