Flávio Bolsonaro recibió como herencia el peso político y el apellido de su padre, aunque no el carisma que convirtió a Jair Bolsonaro en una de las figuras más influyentes de la derecha brasileña. Aun así, este senador de perfil reservado compite codo a codo con Lula en la carrera presidencial.
Con 45 años, era una figura relativamente desconocida fuera de ciertos círculos políticos hasta que su padre, hoy preso por su participación en una intentona golpista, lo eligió como su sucesor electoral. Hasta entonces, nunca había dado señales claras de querer ocupar el lugar de Jair Bolsonaro.

Pese a desarrollar una campaña de bajo perfil y verse envuelto en cuestionamientos judiciales relacionados con presuntos hechos de corrupción, el peso del apellido Bolsonaro le permitió posicionarse rápidamente y alcanzar un empate técnico en los sondeos frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
“Comparar al hijo de Pelé con Pelé nunca es sencillo”, admitió durante un evento político en Río de Janeiro. Aunque asegura que su padre sigue siendo su principal referencia, sostiene que representa una versión “más moderada” del bolsonarismo.

Su estilo pausado contrasta no solo con el temperamento combativo de Jair Bolsonaro, sino también con el de otros referentes conservadores de América Latina, como el presidente argentino Javier Milei.
Para una parte importante de los simpatizantes bolsonaristas, el vínculo familiar es razón suficiente para respaldarlo. “Mi candidato ideal sería Jair Bolsonaro. Como no puede presentarse, votaré por Flávio”, comentó a AFP Marco Antonio da Rosa, estudiante de derecho de 21 años, durante un acto de campaña en Río.

Originario del estado de Río de Janeiro, Flávio es el primogénito de los cinco hijos del exmandatario y el que guarda mayor parecido físico con él. Habitualmente aparece con traje y gafas elegantes, aunque durante la campaña adoptó con frecuencia la camiseta de la selección brasileña, una imagen asociada históricamente a su padre.
En publicaciones difundidas por internet, se le ha visto emocionarse al referirse a la situación judicial de Jair Bolsonaro y denunciar con vehemencia lo que considera una persecución por parte de la justicia. El exmandatario cumple una sentencia de 27 años de prisión por haber participado en la planificación de un golpe de Estado tras su derrota frente a Lula en los comicios de 2022.

De formación jurídica, Flávio Bolsonaro llegó a la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro cuando tenía 21 años y más tarde alcanzó el Senado a los 37. En un video grabado en el hogar familiar, su esposa Fernanda, odontóloga de profesión, asegura en tono jocoso que contribuyó a suavizar su carácter y comenta: “Yo lo reeduqué”. Padre de dos niñas, suele proyectar una imagen vinculada a la fe religiosa. Uno de los eslóganes centrales de su campaña es “ven con fe”.
En plena contienda electoral, salieron a la luz investigaciones que lo vinculaban a posibles delitos de corrupción y lavado de activos relacionados con una película biográfica sobre Jair Bolsonaro, financiada parcialmente por un empresario financiero detenido por fraude. Flávio rechazó inicialmente haber tenido contacto con Vorcaro o haber utilizado su avión privado, aunque posteriormente reconoció que ambas afirmaciones eran correctas.

Su trayectoria también estuvo marcada por tensiones familiares con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, quien publicó un video en Instagram en el que aseguró haber sido “humillada” por él. Tras el episodio, Michelle aceptó las disculpas públicas de Flávio. Además, durante su etapa como legislador en Río de Janeiro, fue señalado por presuntamente integrar un esquema mediante el cual se retenía parte de los salarios de asesores parlamentarios, aunque el expediente terminó siendo archivado.
