El presidente estadounidense se refirió al posible retorno de Nouri al-Maliki al puesto de primer ministro de Irak a través de su cuenta de Truth Social, alertando de las posibles consecuencias que traería la vuelta de un gobierno pro-Irán.
Donald Trump se refirió a la posibilidad de que la nación asiática esté nuevamente gobernada por Maliki: “El Gran País de Irak podría tomar una decisión muy equivocada al reinstalar a Nuri al-Maliki como primer ministro”.

El mandatario también recordó lo que fue el periodo de gobierno de Maliki entre 2006 y 2014 en Irak, señalando que la última vez que “estuvo en el poder, el país se sumió en la pobreza y el caos total”. Y concretó su punto diciendo: “No se debe permitir que eso vuelva a suceder”.
También se manifestó en contra de esta posible transición gubernamental que estaría en contravía de los ideales de Estados Unidos. “Debido a sus políticas e ideologías descabelladas (...) Estados Unidos ya no ayudará a Irak”.
Finalmente, apuntó contra la posible elección de Maliki y aseguró que Irak dejaría de contar con todo el apoyo de su país en caso de que esto sucediera. “Si no estamos allí para ayudar, Irak tiene cero posibilidades de éxito, prosperidad o libertad”.
Esta publicación de Trump se alinea con las palabras de Marco Rubio, citadas por el portavoz del Departamento de Estado, en las que el secretario “mantiene una visión negativa de gobiernos anteriores liderados por el ex primer ministro Maliki”.

Rubio “enfatizó que un gobierno controlado por Irán no puede poner con éxito los propios intereses de Irak en primer lugar, mantener a Irak fuera de los conflictos regionales ni avanzar en la asociación mutuamente beneficiosa entre Estados Unidos e Irak”.
¿Quién es Nouri al-Maliki?
Maliki es un político iraqí, egresado de teología y máster en lengua árabe, el cual fue electo como primer ministro de su país en el año 2006 tras las presiones de los kurdos, los chiíes y los suníes de que Ibrahim Al Yafari no siguiera en el poder.
El problema llegó en su reelección, cuando desestimó los primeros escrutinios que lo hacían perdedor, armando una coalición propia para pedir la repetición de las votaciones, y tras más de dos meses de incertidumbre, logró establecerse 4 años más en el poder.

Finalmente, abandonó el cargo en 2014 tras la presión estadounidense, las acusaciones de corrupción y por haber alimentado las divisiones que minaron el país hasta el auge del grupo yihadista Estado Islámico.
Sin embargo, su nombre volvió a la palestra este sábado, cuando recibió el respaldo del Marco de Coordinación, una alianza de facciones chiitas con vínculos con Irán y que tiene mayorías en el Parlamento, lo que lo deja en posición para ser nominado como primer ministro del país tras doce años.
