El representante demócrata Joaquín Castro confirmó el 17 de febrero que Juan Nicolás, un bebé de apenas dos meses, fue deportado tras permanecer en un centro de detención migratoria en Estados Unidos. El caso generó gran indignación, luego de que Castro informara que el menor padecía bronquitis y que “en las últimas horas habría permanecido inconsciente”.
El congresista señaló que además de Juan, su hermana de 16 meses, su madre —Mireya López Sánchez— y su padre fueron deportados. Según denunció, la familia fue “abandonada en la frontera con México” con apenas 190 dólares.
El impacto fue tal que el Departamento de Seguridad Nacional se pronunció a través de un mensaje en X, donde aseguró que la familia fue deportada en esas condiciones porque, según la entidad, Mireya rechazó la alternativa que le ofrecía el gobierno.
The mother chose to take her child into custody with her.
— Homeland Security (@DHSgov) February 18, 2026
The mother chose to enter and remain in the country illegally.
The mother chose not to take $2,600 and free flight home. https://t.co/Xx3r3qmA7G
Mireya López Sánchez aseguró que el estado de salud del bebé no ha mejorado. Dijo a Univisión:
“Ahorita está igual. No le han querido sugerir medicamento y sigue con su tos, porque me dijeron que era bronquitis”, afirmó.
Por su parte, Castro condenó lo sucedido y señaló que su equipo trabaja para establecer contacto con la familia y exigir explicaciones al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).

“Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es un acto atroz. Mi equipo y yo estamos en contacto con la familia de Juan”, escribió en su cuenta oficial.
Este caso se suma al de otros menores involucrados en operativos migratorios. El 20 de enero, Liam Conejo, un niño de cinco años, fue interceptado por agentes del ICE y arrestado junto a su padre. La detención también provocó críticas por la participación de menores en estos procedimientos.

Finalmente, Liam y su padre fueron liberados el 31 de enero, luego de que el juez federal Fred Biery fallara a su favor, ordenando su excarcelación.
Ambos episodios han reavivado el debate sobre los protocolos del ICE y el trato a familias con menores de edad dentro del sistema migratorio estadounidense.

Las deportaciones en Estados Unidos alcanzaron cifras récord. El director interino del ICE, Todd Lyons, informó el 10 de Marzo que el año pasado habían expulsado a 475.000 personas.
Con esta cifra, la administración actual supero el año con mayor número de deportaciones durante la administración de Barack Obama que reportó 438.421 inmigrantes expulsados en el 2013, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional.
