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Cuatro personas fueron puestas bajo custodia policial en E..UU. por abusos contra niña.
El hecho se presentó en El Alto, Bolivia. (imagen de referencia). - Foto: Getty images (imagen de referencia)

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La triste historia de dos hermanitas que deambulaban tras ser echadas por su mamá

El hecho ocurrió en Bolivia. Las pequeñas fueron encontradas con solo una bolsa donde tenían algunas prendas de vestir y un cartón para resguardarse del frío.

Una dolosa historia genera indignación en Bolivia luego de que unas hermanitas de tan solo 8 y 10 años de edad se encontraran deambulando por las calles debido a que su propia madre las había expulsado del hogar, dejándolas a su suerte.

El hecho se presentó en El Alto, Bolivia, y según el reporte de las autoridades, las pequeñas fueron encontradas con solo una bolsa donde tenían algunas prendas de vestir y un cartón para resguardarse del penetrante frío boliviano.

Las desprotegidas menores llegaron a una tienda en horas de la noche para pedirle a la propietaria del lugar que las dejara pasar la noche en el establecimiento. Ante el doloroso escenario, la mujer llamó a las autoridades para que les prestaran la ayuda correspondiente a las vulnerables hermanitas.

Las menores estaban buscando donde pasar la noche. La madre fue arrestada y reaccionó de una manera violenta cuando fue intervenida. Bajo ninguna circunstancia podría ser un castigo haber echado a las dos menores”, reportó el jefe policial de la unidad policial Satélite, Pavel Vásquez.

Las desprotegidas menores llegaron a una tienda en horas de la noche para pedirle a la propietaria del lugar que las dejara pasar la noche en el establecimiento. - Foto: Juan Carlos Sierra

El relato entregado por los vecinos de la madre involucrada señala que el hecho de dejar a sus hijas durmiendo en la calle es un castigo frecuente en ese hogar, según reportó Unitel.

Las niñas fueron llevadas a un hogar de protección, donde se les garantizarán sus derechos, mientras que la madre fue arrestada por las autoridades, luego de que reaccionara de forma agresiva cuando se le requirió por lo sucedido.

Horas después increíblemente la mujer fue liberada debido a que no se le encontraron delitos penales. Mientras tanto, un juzgado de familia será el encargado de definir el futuro de las menores, quienes por ahora se encuentran recibiendo atención psicológica.

Mujer con cáncer es adicta a las cámaras de bronceo

Julie Elrod, de 56 años, de Tampa (Florida, Estados Unidos), comenzó a usar las cámaras de bronceo porque se sentía “más sexy” y “más hermosa” bronceada, según cuenta el medio británico Daily Mail, que reporta el caso.

Cuando era adolescente se bronceaba por tiempos muy prolongados, pero con un poco más de 20 años empezó a recurrir a las cámaras de bronceo, bastante comunes en Europa y en Estados Unidos.

Elrod comenzó a usar este tipo de cámaras dos veces por semana desde sus 24 años y se considera adicta.

Después de 12 años de rutina en este tipo de cámaras, dos veces por semana, Elrod fue diagnosticada con cáncer de piel, a los 36 años. La mujer notó que se le había formado una costra en la frente y que no desaparecía. Tras el estudio le fueron diagnosticados dos tipos diferentes de cáncer de piel: carcinoma de células basales y carcinoma de células escamosas.

Imágenes compartidas por el diario británico Daily Mail
Impresionantes imágenes de una mujer con cáncer adicta a las cámaras de bronceo. - Foto: Imágenes compartidas por el diario británico Daily Mail

Tenía una pequeña mancha en la frente que no desaparecía. Era como una pequeña costra y cuando intentaba rasparla volvía a salir, así que me la hice revisar”, dijo la mujer al Daily Mail.

En algún momento Elrod pasó por una cirugía para tratar el cáncer, y pronto después de esto volvió a usar los salones de bronceado, algo que ella misma dice ahora, es como “la definición de estupidez”.

Actualmente se ha sometido a 12 cirugías y se ha visto obligada a usar una crema de quimioterapia profundamente dolorosa en su aplicación, que la hacía sentir “como si su cuerpo estuviera siendo “quemado por un soplete”, era como “ácido en la cara”, según sus propias palabras.