El nombre de Nicolás Maduro no apareció en ninguna de las cinco rondas de negociación que el gobierno de Delcy Rodríguez sostuvo con la oposición venezolana este mes, según revelaron al Financial Times varias personas presentes en las conversaciones.
Nadie planteó su liberación, nadie exigió su regreso ni cuestionó su situación judicial en Brooklyn (Estados Unidos), donde enfrenta cargos de narcoterrorismo y narcotráfico desde el 3 de enero. “Maduro y Flores simplemente no existen en la mesa de negociaciones. Los han borrado de la historia”, dijo una figura de la oposición al diario británico.

El silencio es llamativo porque contradice la postura que el propio gobierno interino mantuvo en enero, cuando Rodríguez calificó la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como una “agresión vil”. Su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, prometió que “no descansarían” hasta lograr su liberación.
Como indica el medio, la omisión en la mesa de negociaciones no es el único indicio del distanciamiento. Los carteles que exigían la liberación de Maduro y Flores han sido retirados de las calles de ciudades venezolanas. Los murales pintados antes de su arresto han sido borrados. En Caracas quedan apenas unos pocos retratos de gran tamaño de la ex primera dama.

Delcy Rodríguez, cuyo estilo de comunicación contrasta radicalmente con los discursos enérgicos de su antecesor, rara vez menciona su nombre en apariciones públicas, incluso en el discurso que pronunció tras la conclusión de las negociaciones.
“Su destino ya está sellado”, dijo al FT el analista venezolano Edward Rodríguez. “Dejarán que el caso siga su curso mientras se centran en su única prioridad: la supervivencia”, agregó.

El abandono de Maduro como causa política responde a un cálculo concreto, ya que el gobierno de Rodríguez necesita el respaldo de Washington para mantenerse en el poder. Desde enero, Estados Unidos ha sostenido su administración interina a cambio de apertura económica y las empresas estadounidenses tienen hoy acceso a las reservas petroleras venezolanas.
De igual manera, Rodríguez ha consolidado su control interno desde enero mediante el reemplazo de altos mandos militares por figuras leales. Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad, Diosdado Cabello, quien también enfrenta cargos en Estados Unidos por narcotráfico, se ha acercado abruptamente a Washington en los últimos meses.

Las conversaciones de este mes se centraron en cómo financiar la reconstrucción tras los terremotos de junio, en la repatriación de aproximadamente 4.000 millones de dólares en lingotes de oro almacenados en el Banco de Inglaterra y en el inicio de una reforma del sistema judicial. Además, se esperan más cambios, como una reforma del sistema electoral, con miras a futuras elecciones.
El gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció la liberación de 131 presos políticos, aunque la organización de derechos humanos Foro Penal afirmó que solo pudo verificar la libertad de al menos 78 personas.

Las negociaciones también generaron tensiones dentro de la propia oposición por la exclusión de María Corina Machado, la líder opositora más popular del país y Premio Nobel de la Paz, quien no fue incluida en ninguna de las cinco rondas.
