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Medidas y restricciones impuestas por el gobierno Trump a Cuba que flexibilizará Biden

Como parte de las medidas, EE. UU. anunció que volverá a poner en vigencia el programa para la reunificación familiar de cubanos, que se había suspendido desde 2017.


Estados Unidos anunció el lunes la flexibilización de una serie de restricciones a Cuba impuestas bajo la presidencia de Donald Trump, incluidos procedimientos de inmigración, transferencias de dinero y vuelos, informó el gobierno de Joe Biden.

“Con estas medidas pretendemos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos para que puedan llevar una vida exitosa en su hogar”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, en un comunicado.

El gobierno de Biden dijo que restablecerá el programa para la reunificación familiar para cubanos CFRP, suspendido desde 2017. Creado en 2007, este programa permite que ciudadanos o residentes estadounidenses puedan pedir que sus familiares en Cuba viajen a Estados Unidos y soliciten una autorización de trabajo allí mientras se procesa su estatus de residente legal.

También prometió aumentar la capacidad de procesamiento de solicitudes de visa en La Habana.

Además, dijo que eliminará el límite actual de remesas familiares de 1.000 dólares por trimestre para la pareja emisor-receptor y que autorizará las remesas de donativos, o sea no familiares, para apoyar “a los empresarios cubanos independientes”.

El Departamento de Estado especificó, sin embargo, que estos flujos financieros no deben “enriquecer” a personas o entidades que violen los derechos humanos.

La administración Biden también aumentará el número de vuelos entre Estados Unidos y la isla, autorizando el servicio a otras ciudades además de La Habana. Y autorizará determinados viajes en grupo actualmente prohibidos.

Sin embargo, aclaró que no se reinstaurarán los viajes individuales.

“La política de la administración (Biden) hacia Cuba sigue centrándose ante todo en el apoyo al pueblo cubano, incluidos sus derechos humanos y su bienestar político y económico”, señaló Price.

Chile se sumó a países que reclaman no exclusión de Gobierno de la Cumbre de las Américas

Este lunes, en una declaración emitida por el Gobierno de Chile, este país adhirió a las observaciones hechas por otros estados de la región como México, Argentina, Honduras y Bolivia, que abogan que, de cara a la IX Cumbre de las Américas, prevista para el mes de junio, y organizada por Estados Unidos, no se excluya a ningún gobierno americano de la cita, haciendo referencia a la no invitación a los dirigentes de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

En declaraciones entregadas a medios locales, funcionarios del gobierno Boric recordaron que de momento las exclusiones a estos gobierno “no han dado resultados”, como estrategia para que se defiendan los DD. HH.

Sobre la exclusión de estos países de la cita continental, el gobierno de Washington había señalado que dichos países no serían invitados, en tanto “la democracia es condición para participar en la cita”, refiriendo que Cuba, Nicaragua y Venezuela “no respetan” la Carta Democrática Interamericana , y por ello no serían invitados.

Según la ministra chilena de exteriores Urrejola, quien reiteró que, pese a la ya conocida postura del gobierno Boric en condena al no respeto de los Derechos Humanos en esos países, sí insisten en en dicho estado se dé el ambiente propicio para que se puedan sostener reuniones bilaterales con dichos gobiernos, abogando por que la Cumbre sea “lo más amplia posible”.

Citada por medios internacionales, la ministra Urrejola afirmó que “independiente de las diferencias e incluso de las condenas que puedan existir en materia de derechos humanos respecto de algunos gobiernos, creemos que pospandemia y con crisis económica, es un momento también de tener espacios de diálogo más allá de las diferencias”.

Por su parte, presidentes como el de Bolivia y la mandataria de Honduras han manifestado una posición más decidida, afirmando, al igual que AMLO, que estarían dispuesto a no asistir a la Cumbre, si Estados Unidos no cede a invitar a los gobiernos referidos.