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Ministerio de Justicia de Cabo Verde acordó con EE. UU. que Álex Saab no será condenado ni a cadena perpetua ni a pena de muerte

En comunicado de prensa, la cartera afirmó además que el proceso de extradición cumplió con todas las garantías legales.


El Ministerio de Justicia de Cabo Verde emitió un comunicado que fue replicado por los diferentes medios locales en el que afirmó que el empresario barranquillero Álex Saab tendrá un proceso judicial “justo y equitativo” y que no podrá ser condenado a pena de muerte o cadena perpetua.

Esto se debe a que Saab deberá ser condenado bajo el ordenamiento jurídico de Cabo Verde, sobre el cual no existen este tipo de penas.

En este caso, Saab no podría recibir la pena de muerte, la cadena perpetua ni ser víctima de cualquier tortura como tratamiento inhumano, degradante y cruel.

Además, la cartera de justicia caboverdiana aseguró que Estados Unidos dio todas las garantías para que el proceso que se librará contra el empresario, involucrado en lavado de activos por más de 350 millones de dólares y corrupción en Venezuela, sea un proceso “justo y equitativo, con el más amplio derecho a la defensa”.

Igualmente, el Ministerio aseguró que para la autorización de la extradición de Saab, se siguieron todos los trámites legales pasando por el filtro de las autoridades de justicia de esta país y el Tribunal Constitucional, lo que garantizó que fueses un proceso justo con todas las garantías constitucionales legales.

La extradición

El sábado 16 de octubre en las horas de la tarde inició el proceso de extradición a Estados Unidos de Saab, detenido desde el pasado 12 de junio de 2020 en Cabo Verde.

El empresario viajó por cerca de seis horas para quedar en manos de la DEA y el DHS (Departamento de Seguridad Nacional) para luego comparecer ante la justicia el lunes 18 de octubre.

El avión Gulfstream 550, modelo 2019, del Departamento de Justicia, trasladó a Saab desde Cabo Verde a Miami y despegó a las 4:53 p. m. (hora local).

La página que monitorea los vuelos de aviones privados, FlightAware, solamente registró el decolaje del avión y, por razones de seguridad, no mostró la ruta para su aterrizaje. Varios países monitorearon el vuelo para brindar su seguridad.

Saab, quien tiene estatus de diplomático por parte del Gobierno venezolano y fue nombrado como miembro de la mesa de diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición en México, es considerado el testaferro del mandatario venezolano.

Fue detenido por la Interpol cuando se transportaba en un avión e hizo una escala técnica en Cabo Verde, en la Isla de Sal, en medio de un viaje a Irán, a donde iba en representación del Gobierno venezolano. La orden de arresto había sido expedida por Estados Unidos.

Los abogados de Saab, de 49 años, han sostenido que su cliente se encontraba “secuestrado”.

El nombre del colombiano salió a la palestra pública en medio del escándalo de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que abastecía de alimentos a los venezolanos en medio de la peor crisis humanitaria de ese país en su historia.

Su presencia también se hizo notoria en la firma de un convenio de construcción de viviendas. En un acto público, Saab apareció en un evento en el que también estuvo presente la entonces canciller colombiana, María Ángela Holguín.

Saab no solo enfrenta cargos en una corte en Estados Unidos. También es investigado en Colombia, donde incluso logró escaparse junto con algunos de sus familiares de una orden de captura.

Decenas de sus propiedades, avaluadas en miles de millones de pesos, han sido ocupadas por la Fiscalía, entre ellas una mansión en Barranquilla.

Saab es, sin duda, una ficha clave para desenmascarar a Nicolás Maduro. No solo conocería sus movimientos de dinero, sino también habría sido fundamental en los acercamientos entre el régimen venezolano y el Gobierno iraní para la compra de armas.

Se espera que Saab colabore ante la justicia estadounidense y cuente toda la verdad sobre Maduro. Pero también sobre los colombianos, entre ellos algunos políticos y particulares. Saab es una caja de Pandora y su delación en una eventual negociación con Estados Unidos podría poner en apuros a más de un poderoso.