En medio del conflicto en Oriente Medio, varios países del Golfo han enfrentado una intensa oleada de ataques con drones y misiles iraníes luego de que Estados Unidos e Israel lanzaran ofensivas contra objetivos iraníes a partir del 28 de febrero.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Baréin y otros estados han reportado incursiones aéreas que han sido detectadas e interceptadas por sus defensas antiaéreas, causando pérdidas materiales, heridos y algunas víctimas civiles.
Según la agencia Hrana, desde que inició el conflicto han muerto al menos 1.708 personas, incluidos 1.205 civiles, 194 de ellos niños, 187 militares y 316 personas cuyo estatus no ha sido clasificado.
Las armas utilizadas por Irán suelen incluir drones de ataque no tripulados y misiles balísticos, diseñados para golpear infraestructura estratégica, bases militares y zonas urbanas.

Esta amenaza recuerda la guerra entre Rusia y Ucrania, donde los drones kamikaze Shahed —principalmente los modelos Shahed‑131 y Shahed‑136— han sido utilizados de manera masiva desde 2022.
Los Shahed son conocidos por su bajo costo y facilidad de producción: se estima que cada uno cuesta entre 20.000 y 50.000 dólares, mientras que los drones interceptores desarrollados por Ucrania para derribarlos tienen un precio de aproximadamente 2.300 a 6.000 dólares por unidad.

Esta diferencia permite desplegar defensas a gran escala sin depender de costosos misiles antiaéreos tradicionales.
Los Shahed pesan alrededor de 200 kilogramos, transportan cargas explosivas de 40 a 50 kilogramos y vuelan a baja altitud y velocidad moderada, lo que dificulta su detección y seguimiento por los radares convencionales.
Para contrarrestar estas amenazas, Ucrania ha desarrollado un sistema de defensa en capas que combina detección temprana, guerra electrónica y armas económicas.
Primero, radares avanzados y sensores ópticos o térmicos detectan y clasifican formaciones de drones.
Luego, se aplican interferencias en las señales de navegación para desorientar a los UAV, aumentando la probabilidad de que se estrellen antes de alcanzar sus objetivos.

Finalmente, unidades móviles con ametralladoras, cañones automáticos y drones interceptores se despliegan para derribar los aparatos enemigos sin gastar sistemas costosos.
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa, Ucrania logra interceptar cerca del 80 % de los drones lanzados por Rusia, muchos de ellos con interceptores de fabricación local diseñados.
El interés internacional en estas tácticas ha crecido a medida que los ataques con drones iraníes se han expandido en el Golfo.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, confirmó que Ucrania recibió solicitudes de Estados Unidos para brindar apoyo específico contra los drones Shahed en la región, y se estudia la posibilidad de desplegar drones interceptores ucranianos como parte de las medidas de defensa.
“Hemos recibido una solicitud de Estados Unidos para que le prestemos apoyo específico en la protección contra los ‘Shaheds’ en la región de Oriente Medio”, escribió Zelensky en X.
La eficiencia y el costo reducido de estos interceptores los convierten en una herramienta estratégica frente a ataques masivos de drones kamikaze.
