SEMANA: Con los demócratas encaminados a controlar el Congreso, ¿qué cambia realmente en la política de Estados Unidos hacia América Latina, teniendo en cuenta que la Casa Blanca sigue definiendo la política exterior?
Brian Nichols: Con los demócratas al control de ambas cámaras del Congreso, utilizarán las facultades que tienen para programar audiencias e investigar las acciones y la política exterior de la administración Trump.
En América Latina y el Caribe, espero que se concentren en asuntos como el uso de ataques militares contra embarcaciones rápidas sospechosas de transportar narcóticos en el Caribe; la salida de Nicolás Maduro del poder; la manera en que Estados Unidos administra los activos y los ingresos de Venezuela, y los acuerdos que ha alcanzado con la presidenta encargada. También buscarán saber cuándo se producirá la transición hacia unas elecciones y la democracia en Venezuela.

La situación de Haití también es un asunto de interés para los demócratas y creo que podrían convocar una audiencia sobre lo que está ocurriendo allí. Otro tema de interés será la manera en que la administración Trump ha abordado la situación de Brasil y la presencia de Flavio Bolsonaro en Estados Unidos. En el caso específico de Colombia, creo que algunos demócratas estarán preocupados por el respaldo del presidente de la Espriella a María Elvira Salazar y por las acusaciones de que está interfiriendo en la política interna estadounidense. Al mismo tiempo, estarán atentos a cómo Trump también ha respaldado candidatos en otros países e intentado intervenir en sus elecciones. Brasil es el ejemplo más destacado, pero también lo hizo en Colombia.
Las facultades del Congreso para controlar o limitar las acciones del presidente y del poder ejecutivo van más allá de las audiencias de supervisión. También pueden exigir documentos y tienen el control del proceso presupuestal. A mediano plazo, por tanto, podrán ejercer presión a través del presupuesto. Sin embargo, Trump ha demostrado que está dispuesto a estirar al máximo, cuando no a violar, las disposiciones presupuestales para avanzar en sus prioridades. Por ejemplo, la guerra contra Irán no ha sido autorizada ni financiada por el Congreso. En asuntos como las apropiaciones para defensa, la asistencia exterior y las negociaciones de un nuevo acuerdo de libre comercio de América del Norte, estoy seguro de que el Congreso tendrá un papel importante.

SEMANA: El Gobierno colombiano ha mantenido una estrecha alineación con la administración Trump. ¿Esto representa ahora un riesgo para la relación que está construyendo con los demócratas en el Congreso?
B.N.: Creo que sí representa un riesgo. Históricamente, el Gobierno colombiano ha sido muy cuidadoso a la hora de construir relaciones estrechas con políticos de ambos partidos y ha mantenido vínculos muy sólidos con los demócratas. Joe Biden solía decir que era el padre del Plan Colombia y que se preocupaba mucho por el país. El congresista Gregory Meeks y el senador Tim Kaine también tienen un gran interés en Colombia. Al Gobierno colombiano le convendría intentar fortalecer esas relaciones ahora. Es un equilibrio delicado, porque Trump es alguien que podría reaccionar negativamente si considera que lo están dejando de lado en la relación.

SEMANA: ¿Dónde tiene el Congreso un poder real sobre Colombia? ¿En la ayuda exterior, las apropiaciones para la lucha contra el narcotráfico, los aranceles o algún otro ámbito?
B.N.: Bueno, en todas esas áreas el Congreso tiene autoridad constitucional. En el caso de los aranceles, el presidente puede imponerlos relativamente rápido, mientras que al Congreso le toma tiempo oponerse a ellos. Tendrán que negociarlos con la administración o acudir a los tribunales para pedir que los bloqueen. Eso ya ha ocurrido: tanto personas particulares como empresas han acudido a la justicia para intentar detenerlos. Pero ahora que los demócratas tienen la mayoría en el Congreso, podrían ser ellos mismos los demandantes en un caso contra la administración, algo que el Congreso controlado por los republicanos no ha estado dispuesto a hacer.
La asistencia para programas de lucha contra el narcotráfico y de fortalecimiento del Estado de derecho, así como los recursos destinados a la gestión migratoria, serán asuntos en los que los demócratas tendrán mucho que decir. Sin embargo, tendrán que negociarlos con Trump. Él todavía tiene la facultad de vetar las leyes, por lo que deberán manejar esas negociaciones con cuidado. Otro asunto es el uso de las llamadas pocket rescissions. Esto ocurre cuando Trump no gasta el dinero que ha sido aprobado para un propósito determinado y, en ocasiones, lo destina a otros fines sin haber obtenido la autorización del Congreso. Probablemente intentará seguir haciéndolo y los demócratas buscarán maneras de impedírselo.
Otro asunto que deben tener en cuenta los gobiernos del mundo es que los embajadores que Trump ha seleccionado hasta ahora suelen ser aliados políticos cercanos, con una experiencia limitada en política exterior, por decirlo de manera moderada. El Senado puede bloquear esas nominaciones, así que no espero que los embajadores de perfil político avancen demasiado en el proceso, si es que lo hacen. Incluso algunos de los nominados de carrera podrían tener dificultades para superar el trámite si no son considerados personas sólidas, con una preparación y una trayectoria suficientes.

SEMANA: De cara a 2028, ¿qué debería hacer Colombia desde ahora para evitar que otro cambio político en Washington la tome por sorpresa?
B.N.: Hay muchas cosas que se pueden hacer. Para empezar, hay que tener en cuenta la dimensión de la victoria demócrata en el Senado: ya tienen 54 escaños y existe la posibilidad de que consigan dos más. Por la manera en que funcionan las elecciones al Senado, en las que se renueva un tercio de sus integrantes en cada elección, será muy difícil que los republicanos recuperen inmediatamente la mayoría. Por eso, es probable que incluso después de las próximas elecciones los demócratas sigan teniendo el control del Senado. La Cámara de Representantes es más variable, pero, teniendo en cuenta la victoria que consiguieron los demócratas, con hasta 250 escaños —no he revisado la cifra total en las últimas horas, pero cuando me desperté esta mañana ya superaban los 240—, el panorama también es importante. Esto significa que el Gobierno colombiano debe acercarse a personas de ambos partidos. Como dije, el hecho de que los demócratas estén ahora en una posición de poder no significa que deban ignorar a los republicanos. Hay que trabajar para cultivar esas relaciones.
El Gobierno colombiano debe destacar que ha tenido décadas y décadas de relaciones estrechas con Estados Unidos. Los colombianos combatieron junto a los estadounidenses en la guerra de Corea, hace 75 años. Es importante insistir en que se trata de una relación entre dos países. Creo que la Embajada de Colombia, el presidente y el canciller deberían invitar a miembros del Congreso a visitar Colombia. También deberían viajar a Estados Unidos, asegurarse de reunirse con congresistas clave y conocerlos, y demostrar que esta es una relación entre naciones, no entre personas.

SEMANA: ¿Qué explica la derrota republicana en estas elecciones? ¿Cuáles fueron los principales factores que llevaron a los votantes a castigar al partido de Trump?
B.N.: La economía. Los estadounidenses promedio consideraban que su situación económica, que Trump había prometido mejorar, no había mejorado, sino que había empeorado. La gente está frustrada por el alto costo de vida, el precio de la gasolina y el de los alimentos. La inflación está consumiendo sus salarios. Los estadounidenses están cansados de involucrarse en guerras en el extranjero. Trump había dicho que no habría más guerras estúpidas ni más conflictos en Oriente Medio. Sin embargo, lanzó una guerra contra Irán sin explicar previamente al pueblo estadounidense por qué era importante ni presentar argumentos que justificaran esa decisión.
Eso fue algo realmente excepcional. Al menos en el tiempo que llevo viviendo, nunca había visto a un presidente iniciar una guerra de esa manera, sin hablar primero con los estadounidenses ni explicar sus razones. Inmediatamente después de que lo hizo, los precios de todo subieron todavía más. La gente está muy frustrada por eso. Otro asunto que preocupa mucho a los estadounidenses son los efectos económicos de la inteligencia artificial. Les preocupan sus empleos, los centros de datos que se están construyendo en sus vecindarios e incluso en zonas rurales, y la manera en que esta tecnología podría transformar prácticamente todo. Quieren que existan más controles y garantías sobre la forma en que se implementa.
Pero Trump respaldó completamente la construcción de centros de datos, sin escuchar las preocupaciones de la gente. Si se observan elecciones como la de gobernador de Texas, Greg Abbott fue un gran defensor de estos proyectos. Creo que ese fue uno de los asuntos que perjudicaron su intento de conseguir un cuarto mandato frente a Gina Hinojosa. El último punto que señalaría sobre Trump es que parece estar muy concentrado en construir cosas, remodelar edificios y pasar tiempo con las personas más ricas del planeta, mientras enriquece a su propia familia y a sus amigos.

La gente común tuvo la impresión de que no le importaba. Está construyendo un nuevo salón de baile en la Casa Blanca y habla de eso constantemente. También habla del helipuerto de la Casa Blanca. Su discurso de cierre de campaña fue frente al estanque reflectante del National Mall, y allí se dedicó a hablar del estanque y del arco triunfal que quiere construir, en lugar de abordar los problemas económicos que preocupan a las personas que no pueden permitirse poner comida en sus mesas. Hay otro punto que vale la pena mencionar. Cuando se observan los distritos fronterizos de Estados Unidos, tanto los que limitan con México como los que limitan con Canadá, los demócratas ganaron todos los distritos fronterizos con México. El voto hispano fue crucial para ese resultado.
La comunidad hispana, al igual que muchos otros sectores de la sociedad, ha estado muy inconforme con las medidas de control migratorio en Estados Unidos. La aplicación de esas medidas ha sido mucho más agresiva y brutal de lo que la gente esperaba. Muchos pensaban que simplemente se cerraría la frontera y se deportaría a los delincuentes. Pero no se trata solamente de delincuentes: se está persiguiendo a todo el mundo. Todos esos factores perjudicaron a Trump y a los republicanos.
