El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, advirtió este martes, 3 de marzo, que la guerra contra Irán, lanzada por Estados Unidos e Israel para acabar con sus aspiraciones nucleares, puede, “paradójicamente”, provocar una proliferación de este tipo de armamento en toda la región de Oriente Próximo.
Lavrov considera que esta guerra puede no solo reforzar los deseos de Irán de desarrollar su propio programa nuclear, sino también impulsar estas mismas aspiraciones en los países árabes de la región.
“Paradójicamente, el noble objetivo de iniciar una guerra para prevenir la proliferación de armas nucleares podría estimular tendencias completamente opuestas”, explicó el ministro de Exteriores, en rueda de prensa en Moscú junto a su par de Brunéi, Erywan Yusof, según recoge la agencia Interfax.

Lavrov expuso que existe un riesgo real de que “el problema de la proliferación nuclear comience a descontrolarse” e hizo referencia a las advertencias de las últimas horas de algunos líderes europeos, quienes comenzaron a plantear “abiertamente y en voz alta” estas cuestiones.
En la víspera, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció el refuerzo del armamento nuclear francés y amenazó con usarlo, en caso de que los “intereses vitales” de su país estuvieran en juego.
En ese sentido, Lavrov advirtió que esta “preocupante tendencia” lleva tiempo produciéndose, por ejemplo, en algunas partes de Asia, “donde Estados Unidos, junto a Corea del Sur, está realizando ejercicios militares e introduciendo componentes nucleares en su programa”.

Por su parte, Rusia apostará por “los principios de no proliferación de armas nucleares” y se opondrá de forma categórica “a cualquier acción que pueda socavar estos principios y provocar una carrera armamentista nuclear”, aseguró.
Bashar al Asad, Nicolás Maduro y ahora Alí Jamenei. En menos de un año y medio, Vladímir Putin perdió varios aliados internacionales de importancia sin que el Kremlin, sumido en su guerra en Ucrania, pueda hacer gran cosa.

El presidente ruso se limitó el domingo a publicar una carta para expresar sus condolencias tras el asesinato del guía supremo iraní, “un hombre de Estado fuera de lo común que ofreció una contribución personal inmensa al desarrollo de las relaciones de amistad entre Rusia e Irán”.
Aunque denunció un acto de “violación cínica” de “la moral y del derecho internacional”, ni Putin ni las autoridades rusas anunciaron oficialmente una ayuda concreta a Teherán ante los bombardeos estadounidenses e israelíes en curso.

Kiev y los occidentales acusan a Teherán de suministrar a Rusia armas y tecnología militar, como drones Shahed, de concepción iraní, que Rusia produce ahora masivamente y utiliza diariamente para bombardear a Ucrania.
