Luego de una larga batalla en los tribunales, Noelia Castillo marcó un precedente en la justicia española y a nivel internacional. Con 25 años, la joven se someterá a un procedimiento de eutanasia este jueves 26 de marzo, después de que el Tribunal de Estrasburgo confirmara que su sufrimiento físico y psicológico constante era imposible de aliviar.
Su caso ha estremecido al mundo, no solo por su desenlace, sino también por el complejo proceso legal y personal que enfrentó Castillo, quien incluso tuvo oposición por parte de sus propios padres.
La joven sufrió una grave caída en 2022 desde un quinto piso, lo que le provocó una lesión irreversible en la columna. Desde entonces, perdió la movilidad de la cintura hacia abajo y ha tenido que convivir con dolores constantes.
Aunque mantiene cierto grado de autonomía para llevar a cabo algunas actividades diarias, Castillo asegura que el dolor físico y emocional es permanente. “No tengo ganas de hacer nada, ni de salir ni de comer… Dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas”, relató en una entrevista reciente a un medio local.
Sin embargo, su situación no se limitó únicamente a las secuelas de la lesión. La decisión de solicitar la eutanasia comenzó a tomar forma después de que la joven fuera víctima de una agresión sexual grupal en España, un hecho que la llevó posteriormente a atravesar el intento de suicidio.

“No lo denuncié porque fue días antes de intentar quitarme la vida”, explicó al referirse al contexto en el que ocurrió el hecho que marcó su vida, según relató en una entrevista concedida a un medio local.
El caso en los tribunales comenzó el 10 de abril de 2024, cuando Noelia solicitó formalmente la eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, un órgano integrado por abogados, médicos y expertos en bioética.

Tras evaluar su situación, el 18 de julio la comisión determinó que su solicitud cumplía con los requisitos establecidos por la ley y dio luz verde al procedimiento.
Castillo iba a ser sometida a la eutanasia el 1.º de agosto de ese mismo año. Sin embargo, la decisión fue suspendida un día antes luego de que su padre, junto con la organización Abogados Cristianos, lograra frenar el proceso al presentar medidas cautelares ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 12 de Barcelona.
En ese momento, el padre de la joven argumentó que ella no podía tomar libremente decisiones sobre su futuro debido a supuestos problemas de salud mental.
Meses después, el 4 de marzo de 2025, Castillo pidió a los tribunales que ratificaran su decisión de someterse a la eutanasia. Trece días después, el juez determinó que su padre no podía decidir sobre el futuro de la joven.

Tras ese fallo, el padre interpuso una querella ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Paralelamente, también se presentó una acción judicial contra los miembros de la comisión que había aprobado la solicitud de Noelia, acusándolos de falsificación de documento público y prevaricación.
El 19 de septiembre, el TSJC ratificó la sentencia favorable a Noelia, lo que llevó a su padre a presentar un recurso ante el Tribunal Supremo, mientras que la organización Abogados Cristianos interpuso una querella contra siete miembros de la comisión, admitida a trámite el 27 de noviembre.

El 21 de enero de 2026, el Tribunal Supremo rechazó estudiar el recurso del padre y confirmó las decisiones previas que avalaban la eutanasia, al señalar que Noelia es mayor de edad y tiene plena capacidad para decidir sobre su futuro.
Posteriormente, el padre acudió al Tribunal Constitucional el 16 de febrero, pero cuatro días después este también rechazó por unanimidad el recurso. Tras ello, sus representantes legales anunciaron que llevarían el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).
Finalmente, el lunes 24 de marzo, el alto tribunal europeo se pronunció y se alineó con los tribunales españoles, rechazando la paralización de la eutanasia y agotando así la vía judicial.
