La disputa entre el gobierno de Donald Trump y varios de los principales medios de comunicación de Estados Unidos escaló nuevamente esta semana después de que la Casa Blanca impidiera el jueves que CNN participara en la cobertura presidencial a bordo del Air Force One durante el viaje del mandatario a Texas y Oklahoma.
Esto se da pese a que la cadena tenía asignado ese turno dentro del sistema rotativo de prensa que acompaña habitualmente al presidente republicano, decisión que tomó por sorpresa al reconocido medio de comunicación, que protestó por la medida tomada desde la Casa Blanca.

CNN denunció que la exclusión le impidió cubrir de forma directa la agenda presidencial durante la visita a Texas, un viaje en el que Trump realizó declaraciones públicas y sostuvo encuentros oficiales durante el recorrido.

Según medios estadounidenses, la Casa Blanca decidió que ningún equipo de televisión acompañara al presidente en el avión en lugar de permitir que CNN ejerciera el turno que le correspondía dentro del denominado “pool” de prensa, lo cual no solo afectó a la cadena, sino que provocó que el viaje no tuviera cubrimiento de ningún medio de comunicación.
Ted Boutrous, abogado de CNN, argumentó que impedir el acceso al Air Force One limita la capacidad de supervisar y documentar la actividad presidencial, especialmente porque Trump suele responder preguntas de los periodistas durante sus desplazamientos.

La decisión se produjo en medio de una batalla judicial que enfrenta a la Casa Blanca con CNN, MS NOW y Politico, tres medios que fueron vetados de las instalaciones presidenciales el pasado 18 de septiembre después de que Trump los acusara de difundir “noticias falsas” y actuar contra los intereses nacionales.

CNN forma parte desde hace años del grupo de cinco grandes cadenas de televisión que se alternan esa responsabilidad junto con ABC, CBS, NBC y Fox News. Cuando se impuso el veto inicial, varias de esas cadenas suspendieron temporalmente su participación en señal de protesta.
Aunque el juez federal Timothy Kelly ordenó la semana pasada restablecer temporalmente las acreditaciones de los periodistas afectados al considerar que existían fundamentos para cuestionar la legalidad de la medida, la administración sostiene que esa decisión no la obliga a garantizar acceso a espacios restringidos como el Despacho Oval o el Air Force One.

La Casa Blanca, por su parte, mantiene que tiene autoridad para determinar qué medios participan en determinados eventos presidenciales y ha defendido sus decisiones alegando que los periodistas afectados pueden seguir informando desde otros espacios.
