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Video: mujer en Brasil se defendió y golpeó a un acosador que la había tocado

La mujer estaba en un supermercado cuando un hombre se le acercó y la manoseó.


Una cámara de seguridad ubicada en el establecimiento donde ocurrió un hecho de acoso registró el momento en que un hombre realizó tocamientos indebidos a una mujer que se encontraba sentada revisando su celular.

Según informó el medio SBT News, el acoso tuvo lugar en un supermercado en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, el pasado 15 de mayo. Las imágenes muestran a la joven Marian Damásio, de 22 años, mientras tomaba un café y revisaba su teléfono móvil. En ese momento, un sujeto ingresó al lugar, se acercó a la mujer y deslizó una de sus manos por el muslo de la víctima.

Sin embargo, las acciones del acosador recibieron una contundente respuesta por parte de la mujer, quien -sin pensarlo dos veces- arremetió contra el sujeto y lo golpeó a mano limpia en varias ocasiones, sometiéndolo y obligándolo a caer. La paliza fue implacable.

Otra mujer tuvo que intervenir para detener a la joven, quien pausó su ofensiva por un momento para luego lanzar sus últimos puños. El sujeto, según el medio citado, escapó del lugar.

El video se ha viralizado en distintas plataformas. Así mismo, varios internautas han comentado sobre lo sucedido. “Desafortunadamente, no todas las mujeres pueden defenderse de personas como esta. Que Dios proteja a las mujeres de esta nación”, dice uno de los comentarios destacados en YouTube.

“El respeto es fundamental entre los seres humanos. Hay uno y otro que no tienen el más mínimo respeto. Parecen animales. Lo siento por la palabra. Pero es la verdadera realidad”, escribió otro usuario de la plataforma.

Llamar “calvo” a un hombre es acoso sexual, determinó tribunal de Reino Unido

Un tribunal laboral del Reino Unido determinó que llamar a un hombre “calvo” se puede considerar como acoso sexual.

La decisión fue adoptada luego de que un operario en electricidad denunció a la empresa que lo despidió en mayo del año pasado alegando que había sido víctima de acoso sexual, ya que su supervisor le hizo, presuntamente, comentarios despectivos sobre su calvicie.

El trabajador se desempeñó como electricista durante casi 24 años, pero fue despedido después de un altercado con un superior que lo llamó “calvo de mierda”, informó el diario The Independent.

La querella no se presentó por los términos del insulto como tal, sino como acoso sexual al relacionar esas palabras con su género. Igualmente, pidió procesar a la empresa por despido injustificado.

Se trata de Tony Finn, de 64 años, un trabajador de la compañía British Bung Company, una pequeña empresa familiar ubicada en el condado de West Yorkshire, quien interpuso la demanda que fue atendida por un tribunal conformado por tres jueces hombres, según información suministrada por The Guardian.

La defensa argumentó que el hombre, que se manifestó “particularmente afligido” al ser llamado calvo, consideró que se trató de un ataque exclusivamente dirigido a él por ser hombre, al tiempo que comparó este hecho con un caso de una mujer que sufrió un ataque por el tamaño de sus senos.

En la demanda se señaló que, el agresor, 30 años menor que el afectado, solía dirigirse en términos parecidos en el entorno laboral. Y este caso lo habría llamado “estúpido, viejo y calvo”, amenazándolo con echarlo.

Igualmente, se solicitó una compensación por sus años de servicio y por haber mantenido siempre una actitud “intachable” durante los años que permaneció en la compañía.

“Cruzó la línea al hacer comentarios personales al demandante sobre su aspecto físico”, señala la sentencia al referirse a los términos usados por el supervisor de la fábrica, Jamie King.

Los magistrados compararon los comentarios contra el trabajador con la de hablar sobre el tamaño de los senos de una mujer.

“El Sr. King pronunció esas palabras con el propósito de atentar contra la dignidad de Finn y crear un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo para él”, de acuerdo con el fallo. En el texto de la decisión se establece que para el tribunal existe “una conexión” entre la palabra “calvo” y el sexo.