Cada año, en Estados Unidos es habitual que se cambie el horario en una temporada, debido a que las estaciones climáticas modifican la hora en que sale y se pone el sol. Por ello, años atrás se tomó la decisión de adelantar el reloj durante ciertos meses para aprovechar al máximo la luz solar.

Así las cosas, el conocido horario de verano (Daylight Saving Time) de este año inicia el próximo domingo, 8 de marzo. La normativa general establece que esta hora cambia el segundo domingo de marzo.
El ajuste transcurre en las horas de la madrugada: cuando el reloj marca las 2:00 a. m., pasa de manera automática a las 3:00 a. m., en los dispositivos electrónicos que están configurados en la zona horaria de Estados Unidos.

El horario vuelve a su normalidad hasta noviembre de este año, cuando cambia finalmente de estación y amanece y anochece cada 12 horas, para que las personas puedan disfrutar de hacer sus actividades cuando aún está el sol.
El 1 de noviembre de este año, se atrasará una hora en la mayoría de los estados del país de Norteamérica.
La mayoría de los celulares, los relojes inteligentes, los computadores y tablets hacen el cambio de manera automática, sin que las personas deban configurar alguna opción. No obstante, los relojes de pared o analógicos requieren que se adelante una hora.
El cambio aplica para casi todas las regiones de Estados Unidos, incluyendo Florida, Texas, California y Nueva York.

Los lugares donde no se adelanta una hora son: Hawái; la mayor parte del estado de Arizona, con excepción de la Nación Navajo; y territorio de ultramar como Puerto Rico, Guam y las Islas Marianas del Norte.
En 1918, este cambio de hora comenzó a implementarse con la finalidad de ahorrar combustible y energía necesarios para el esfuerzo bélico, en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Un año después, la medida fue derogada.
Entre 1942 y 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, restableció el cambio de horario durante un año completo. Al finalizar la guerra, el horario volvió al estándar, aunque cada estado podía elegir si modificar su hora o no, lo que provocó un caos.
En 1966, el presidente Lyndon B. Johnson firmó una ley para uniformar los horarios en todo el país, ya que, al elegir cada estado su propia hora, viajar en tren se había convertido en un problema logístico. Esta decisión permitió que los estados optaran por participar o no, razón por la cual Hawái y Arizona no modifican su hora.
