El territorio norteamericano se encuentra bajo la mira por las acciones violentas perpetradas por oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Recientemente, dos personas perdieron la vida en manos de estos agentes, situación que indignó a personas que critican las acciones del ICE. Todo esto provocó que varios ciudadanos decidieran salir a manifestarse en contra del uso excesivo de la fuerza que aplican los agentes para adelantar operativos.

En medio de toda esta polémica y la tensión al interior del país, se conoce la historia del ciudadano irlandés Seamus Culleton, quien desde el 9 de septiembre de 2025 se encuentra privado de su libertad en El Paso Camp East Montana, en el estado de Texas, según indica el medio de comunicación The Irish Times.
La situación de Culleton es particular, pues su detención ya alcanza los cinco meses pese a no tener antecedentes penales que puedan indicar que es un peligro para la sociedad. Culleton, a través de una entrevista telefónica que brindó desde el centro de detención en el que se encuentra, dijo que no tenía “ni siquiera una multa de estacionamiento”.

Además, precisó que al momento del arresto portaba una licencia de conducción de Massachusetts y un permiso oficial para poder trabajar, que había sido emitido previamente por el Gobierno de Estados Unidos en medio de la solicitud de residencia permanente que venía adelantando, según indicó el mismo The Irish Times.
Culleton indicó que las condiciones del centro en el que se encontraba son “como las de un campo de concentración, un infierno absoluto”,
Según la información, a este solo le faltaba la entrevista final para concluir el proceso de residencia permanente.

Hay que precisar que Culleton se encuentra casado con Tiffany Smyth, una ciudadana estadounidense, quien al enterarse del arresto de su esposo por una llamada que se le permitió hacer a él mismo, indicó que: “se derrumbó y lloró. Saber que se lo acababan de llevar, y que ni él ni yo teníamos ni idea de adónde lo llevaban, fue traumatizante”.
Culleton se negó a firmar un formulario donde aprobaba su deportación, argumentando su matrimonio con una ciudadana norteamericana y el permiso que poseía para poder trabajar.
Culleton describe las condiciones precarias que se pueden encontrar en un centro de detención: a los detenidos se les dan porciones de comida pequeñas, que parecen que fueran para niños, y regularmente se pueden presenciar peleas por comida. Este ambiente, según él lo relata, es uno de “ansiedad y depresión”.

En algún momento un juez aprobó que se hiciera la liberación a través de una fianza de 4.000 dólares. Su esposa hizo el respectivo pago, pero se llevó la sorpresa de que, desde el gobierno, sin ninguna explicación, se denegó la fianza.
Este proceso tiene bastantes aristas y complicaciones, pues algunos agentes del ICE afirman que Culleton firmó documentos en los cuales aceptaba la deportación, contrario a lo que declara el detenido. Sin embargo, el abogado del irlandés ha apelado esto ante un tribunal federal.
