Un proyecto de ley en Florida busca que voluntarios con licencia puedan portar armas en iglesias y otros lugares de culto, con protocolos de seguridad aprobados por autoridades locales.

La iniciativa diferencia entre guardias profesionales y voluntarios
En la Legislatura de Florida, el proyecto de ley CS/SB 52, llamado Servicios de seguridad en lugares de culto, avanzó sin votos en contra en comisiones del Senado y se espera que sea votado en el pleno en febrero de 2026.
De aprobarse, el texto introducirá cambios puntuales en el derecho estatal relacionados con quiénes pueden proveer seguridad armada en iglesias, sinagogas, mezquitas y otros recintos religiosos, y bajo qué condiciones.
El centro de la iniciativa radica en una modificación al Capítulo 493 de los Estatutos de Florida, que actualmente regula la seguridad privada licenciataria, incluidos trabajadores armados remunerados.
La propuesta permite que voluntarios armados protejan iglesias y otros lugares de culto sin recibir pago, siempre que tengan una licencia válida para portar armas y un plan de seguridad aprobado por las autoridades locales.
Esta propuesta ha sido liderada por legisladores estatales, entre ellos el senador Don Gaetz, quien argumenta que busca cerrar una “laguna legal” al distinguir entre guardias de seguridad profesional y voluntarios armados que actúan en iglesias por motivos de protección.
Según el análisis elaborado ante el Senado, la idea no es crear nuevos derechos de porte de armas, sino aclarar y adaptar el marco legal para que voluntarios con licencia puedan participar legalmente en la seguridad de espacios de culto sin las cargas administrativas que recaen sobre agentes de seguridad pagados, como se registra en el medio La Nación.

violencia y armas en Estados Unidos
El avance de esta propuesta se produce en un contexto en el que los incidentes violentos en lugares de culto no son raros en Estados Unidos.
Un análisis citado durante las audiencias legislativas señala que entre 2000 y 2024 se documentaron 379 incidentes de violencia en lugares de culto, con casi 500 personas fallecidas y más de 170 heridas, aunque no todos los casos respondieron a motivos de odio religioso.
Esta referencia se enmarca dentro de un debate más amplio sobre las políticas de armas en Florida, un estado que ha adoptado en los últimos años medidas que amplían las posibilidades de llevar armas de fuego.

Adicionalmente, en la legislatura estatal también se han debatido otras propuestas relacionadas con armas, como las que intentarían reducir la edad mínima para adquirir rifles y escopetas de 21 a 18 años, lo cual ha sido fuertemente criticado por grupos de víctimas de tiroteos masivos, incluido el de Parkland en 2018.
Los opositores de medidas que facilitan el porte de armas en contextos civiles suelen esgrimir preocupaciones sobre la seguridad pública, la escalada de violencia armada y la posibilidad de errores fatales cuando civiles armados interactúan en situaciones de tensión.
Mientras tanto, defensores de los derechos de armas argumentan que permitir defensas armadas en lugares de culto puede disuadir ataques y permitir respuestas inmediatas a amenazas.
