A partir de enero de 2026, los pasajeros de cruceros que visiten Hawái deberán pagar un impuesto turístico destinado a financiar programas de adaptación al cambio climático, tras una decisión judicial que rechazó la oposición de la industria naviera.

Sentencia clave permite que Hawái grave a pasajeros de cruceros
Una juez federal de Estados Unidos despejó el camino para que el estado de Hawái aplique a partir del 1 de enero de 2026 un nuevo impuesto turístico que incluye a los pasajeros de cruceros, buscando generar ingresos adicionales destinados a enfrentar los efectos del cambio climático.
Esta decisión, emitida por la jueza Jill A. Otake del Distrito Federal, rechazó una solicitud de suspensión presentada por la industria naviera y otros demandantes que buscaban frenar la aplicación de la ley antes de su entrada en vigor, como lo indica AP News.
La legislación, firmada por el gobernador Josh Green en mayo de 2025, constituye una de las políticas ambientales fiscales más innovadoras del país, al extender los impuestos de alojamiento y servicios turísticos tradicionales a los pasajeros de cruceros que visitan los puertos del archipiélago.
Jueza respalda nuevo impuesto climático de Hawai para pasajeros de cruceros https://t.co/bWHgIMj9nL pic.twitter.com/YNp18MqsiC
— Independent en Español (@IndyEspanol) December 25, 2025
¿Cómo funcionará el impuesto y qué se recaudará?
La nueva normativa establece un gravamen del 11 % sobre las tarifas brutas de los pasajeros de cruceros, calculado de forma prorrateada según los días que cada embarcación permanezca en puertos hawaianos.
Además, los gobiernos locales pueden adicionar un recargo de hasta 3 %, lo que podría elevar el impuesto total hasta un 14 % en algunos casos.
Hawái estima que esta política generará cerca de 100 millones de dólares anuales, recursos que serán destinados a programas de adaptación y mitigación climática, incluyendo la protección de costas erosionadas, restauración de ecosistemas afectados por incendios forestales y mejoras en infraestructuras vulnerables al aumento del nivel del mar y eventos extremos, como se registra en el medio en mención.
Por su parte, la Cruise Lines International Association (CLIA), junto con empresas locales vinculadas al turismo marítimo, presentó una demanda cuestionando la constitucionalidad del impuesto.
Los demandantes argumentaron que el gravamen viola protecciones federales al gravar a los cruceros “por el privilegio de entrar a puertos estadounidenses” y que podría encarecer los viajes, afectando la competitividad del sector y el flujo de turistas.

En contraste, las autoridades del estado han defendido firmemente la medida. La fiscal general de Hawái, Anne Lopez, declaró que la ley exige que los operadores de cruceros “paguen su parte del impuesto de alojamiento transitorio para atender las amenazas que el cambio climático representa para el estado”.
Este fallo no solo impacta a Hawái, sino que podría sentar un precedente para otras regiones costeras que enfrentan presiones climáticas similares y buscan mecanismos de financiación sostenibles.
La continuación del proceso judicial en instancias superiores será clave para definir la validez de estrategias fiscales ambientales similares en otros estados o destinos turísticos.










